CAPÍTULO 31 — Orden Restaurada
BLOQUE 1
El cabildo se reunió de urgencia al día siguiente de la detención de Bastos, esta vez con Vilanova presentando no ya una acusación basada en documentación circunstancial, sino una confesión formal, corroborada por pruebas físicas irrefutables y por la propia declaración de Xurxo Pena,
que ya colaboraba activamente con la fiscalía a cambio de una reducción considerable de su propia condena.
La votación, según relató Vilanova al equipo esa misma tarde, resultó considerablemente menos reñida que la anterior.
---Aprobamos, por amplia mayoría, disolver formalmente cualquier reconocimiento institucional a los llamados Fieles Guardianes, y abrir una investigación interna completa sobre los seis miembros restantes identificados en el memorial, además de Bastos ---informó---.
Ninguno de ellos participó directamente en los crímenes cometidos, según lo que sabemos hasta ahora, pero todos conocían, en mayor o menor medida, la existencia de la organización y su propósito histórico.
Gabriel, procesando aquella resolución con un alivio considerable, sintió sin embargo que todavía quedaban preguntas importantes por resolver.
---¿Qué va a pasar con ellos, institucionalmente? ---preguntó.
---Eso todavía está por determinarse, caso por caso ---respondió Vilanova---.
Algunos, sospecho, van a colaborar plenamente, aliviados de poder finalmente abandonar un secreto que muchos de ellos, según las primeras conversaciones que ya mantuve, cargaban con considerable malestar de conciencia.
Otros, imagino, van a resistirse hasta el final.
Pero la propia estructura que sostuvo a la organización durante siglo y medio, ese sistema silencioso de sucesión y vigilancia coordinada, ya dejó de existir formalmente a partir de hoy.
BLOQUE 2
La propia doctora Montenegro, informada de todo lo ocurrido apenas se resolvió la situación con Bastos, confirmó que el evento del viernes seguiría adelante según lo previsto,
ahora con seguridad reforzada y con la propia figura tallada del Pórtico documentada de manera exhaustiva antes de cualquier posible intento futuro de alteración.
---Voy a incluir, en mi propia presentación, una mención directa a todo lo ocurrido estas últimas semanas ---dijo, durante una llamada con el equipo completo---.
No con los detalles más delicados de la investigación policial en curso, pero sí con suficiente contexto como para que la comunidad académica entienda que este hallazgo no llegó fácilmente, ni sin costo humano considerable.
Rosa Meilán, todavía procesando las consecuencias de su propia participación involuntaria en toda la trama, recibió de la fiscal Mera una resolución considerablemente más favorable de lo que ella misma había anticipado,
dada su cooperación decisiva en las últimas semanas para tender la trampa que finalmente permitió identificar al ejecutor material de los ataques.
---No va a enfrentar cargos penales, dado que actuó bajo coacción directa y documentada, y dado que su colaboración posterior resultó decisiva para resolver el caso ---confirmó la fiscal Mera---.
Pero sí va a necesitar, imagino, bastante tiempo para reconstruir la confianza de quienes trabajaron junto a ella durante todo este proceso.
BLOQUE 3
Gabriel, reflexionando sobre aquella última observación mientras el equipo se reunía esa misma noche para un descanso que todos merecían con creces, buscó a Rosa en un momento a solas, lejos del resto del grupo.
---Sé que todavía hay tensión entre nosotros ---le dijo---.
Pero también sé lo que es cargar con un miedo que no elegís, y tomar decisiones imperfectas bajo esa presión.
Vas a necesitar tiempo, y nosotros también.
Pero no te guardo rencor, Rosa. Ninguno de nosotros hubiera actuado necesariamente mejor en tu misma situación.
Rosa, visiblemente conmovida por aquellas palabras, asintió con una gratitud que no intentó disimular.
---Gracias, Gabriel ---dijo---. Voy a pasar mucho tiempo intentando compensar lo que hice, de cualquier manera que ustedes me permitan.
Bieito Lameiro, todavía recuperándose en el hospital pero ya fuera de peligro según el último parte médico, recibió la visita de todo el equipo esa misma semana,
con Gabriel entregándole personalmente una copia impresa de la fotografía que finalmente había permitido documentar la figura oculta del Pórtico, un pequeño gesto de agradecimiento por un sacrificio que había estado, literalmente, a punto de costarle la vida.
---Valió la pena, entonces ---dijo Bieito, todavía débil pero con una sonrisa genuina, examinando la fotografía con evidente satisfacción---. Fernando y Xosé estarían orgullosos de saber que su trabajo, al final, sí sirvió para algo.
Gabriel, asintiendo con una emoción considerable, sintió que después de meses de investigación, de pérdidas dolorosas y de revelaciones capaces de sacudir siglos de historia institucional, finalmente se acercaban al momento en que toda aquella verdad,
protegida durante tanto tiempo por unos y perseguida con tanto esfuerzo por otros, estaría lista para pertenecer, por fin, a todo el mundo.