CAPÍTULO 25 — Un Plan para Silenciar
BLOQUE 1
Rosa, siguiendo las instrucciones acordadas con la fiscal Mera para tender la trampa prometida, mantuvo su próxima llamada programada con el contacto anónimo de Bastos,
esta vez con un dispositivo de grabación autorizado judicialmente y con Gabriel y la propia fiscal escuchando en tiempo real desde una sala contigua.
La conversación, breve y cuidadosamente codificada, no reveló ninguna identidad directa, pero sí confirmó un dato que cambiaba considerablemente la urgencia de toda la investigación.
---"Necesitamos saber si el evento del viernes sigue en pie tal como estaba previsto" ---repitió Gabriel, procesando la grabación una vez terminada la llamada---. ¿Qué evento del viernes?
Adrien, verificando de inmediato el calendario del propio proyecto de divulgación, encontró la respuesta con una inquietud creciente.
---La doctora Montenegro tiene programada, para este viernes, la presentación pública de su artículo académico sobre Prisciliano y el monasterio de O Cebreiro, en un acto organizado conjuntamente por la Universidad de Santiago y el propio arzobispado,
con periodistas y académicos invitados de toda Europa ---dijo---.
Es el primer paso formal del plan de divulgación gradual que acordamos meses atrás en el propio O Cebreiro.
BLOQUE 2
La fiscal Mera, procesando la magnitud de aquella coincidencia, formuló la pregunta que representaba, para todos los presentes, el verdadero núcleo de la amenaza inmediata.
---Si Bastos está preguntando específicamente por ese evento, apenas días antes de que ocurra, tenemos que asumir que planea algo para impedirlo, o al menos para sabotearlo de alguna manera significativa.
---¿Qué tipo de sabotaje sería posible contra un acto público de esa magnitud, con tanta gente presente? ---preguntó Lucía, con una preocupación evidente.
Padre Esteban, considerando la pregunta desde su propio conocimiento de la lógica institucional que llevaba semanas estudiando en las acciones de Bastos, ofreció una hipótesis que resultaba, en cierto modo, más inquietante que un simple ataque violento.
---Conociendo su ideario, dudo que busque un ataque directo y visible, que solo terminaría confirmando públicamente todo lo que ustedes vienen investigando ---dijo---.
Es más probable que busque algo capaz de desacreditar el propio hallazgo antes de que se presente formalmente, o de generar tal caos alrededor del evento que la presentación termine cancelada o postergada indefinidamente,
sin necesidad de recurrir a una violencia que atraería demasiada atención sobre sí mismo justo quince días después de que el propio cabildo abriera una investigación interna en su contra.
BLOQUE 3
Gabriel, procesando aquella hipótesis con una determinación renovada, sintió que la investigación entraba, finalmente, en su fase decisiva.
---Necesitamos anticiparnos, entonces ---dijo---. Si va a intentar algo contra el evento del viernes, necesitamos saber exactamente qué, y necesitamos estar preparados para impedirlo sin que la propia presentación se vea comprometida.
La fiscal Mera, ya coordinando mentalmente los recursos disponibles para reforzar la seguridad del propio acto, planteó una estrategia que combinaba prevención discreta con la posibilidad, todavía abierta, de finalmente obtener pruebas suficientes contra Bastos.
---Vamos a reforzar la seguridad del evento sin que resulte evidente para nadie externo, incluido el propio Bastos si decide asistir, como es previsible dado su cargo ---dijo---.
Y vamos a mantener a Rosa colaborando con su contacto hasta el último momento posible, con la esperanza de que cualquier instrucción adicional que reciba nos dé la pista concreta que necesitamos para intervenir antes de que sea demasiado tarde.
Rosa, todavía visiblemente afectada por el peso de su propia participación involuntaria en toda la trama, pero decidida a colaborar hasta las últimas consecuencias, asintió con una determinación que reflejaba su intento genuino de reparar el daño causado por su silencio previo.
---Voy a hacer todo lo posible para conseguir esa información ---dijo---. Se lo debo a Fernando, y se lo debo a todos ustedes, después de haberlos puesto en riesgo sin quererlo durante tanto tiempo.
Gabriel, mirando el calendario donde el viernes ya se acercaba con una rapidez alarmante, sintió que después de meses enteros de investigación paciente, de amenazas sostenidas y de revelaciones dolorosas sobre su propia familia,
finalmente se aproximaban al enfrentamiento decisivo que determinaría si toda aquella verdad, tan costosamente reconstruida, lograba por fin salir a la luz, o si Bastos conseguía, una vez más, sepultarla bajo el mismo silencio institucional que su propia organización llevaba protegiendo desde 1869.