Los Monjes de Compostela (El Código del Camino de Santiago 4) CAPÍTULO 24 — Quince Años de Vigilancia
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CAPÍTULO 24 — Quince Años de Vigilancia

BLOQUE 1

Rosa, decidida a colaborar plenamente tras su confesión, propuso algo que ninguno del equipo había considerado todavía: usar su propio acceso, todavía activo, a ciertos archivos secundarios del cabildo para buscar cualquier expediente que mencionara directamente a la familia Llorente,

más allá de lo ya conocido sobre la investigación reciente.

---Si vigilaban a Gabriel desde Finisterre, es posible que también tengan algún registro anterior, de cuando Daniel empezó a investigar por su cuenta, antes incluso de desaparecer ---sugirió, con la determinación de quien busca, activamente, reparar el daño causado por su silencio previo.

La búsqueda, realizada con extremo cuidado para no levantar ninguna sospecha adicional, dio resultado apenas dos días después: un expediente delgado pero considerablemente antiguo, catalogado de forma genérica como "seguimiento académico, familia L."

, con fechas que se remontaban a casi quince años atrás, mucho antes de que Gabriel supiera siquiera que su padre había empezado a investigar el mismo secreto que él mismo terminaría descubriendo por su cuenta años después.

---Esto es de mucho antes de Finisterre ---dijo Adrien, revisando el expediente con una mezcla de fascinación y una inquietud creciente---. Aquí hay anotaciones sobre las primeras consultas de Daniel Llorente en distintos archivos diocesanos, fechadas justo antes de su desaparición.

BLOQUE 2

Gabriel, leyendo el expediente con una emoción considerable ante aquella nueva capa de la historia familiar que llevaba años reconstruyendo pieza por pieza, encontró una anotación que le resultó especialmente reveladora.

---Aquí dice que mi padre solicitó, en su momento, acceso al propio fondo cartográfico que Reboiras terminaría investigando años después, y que esa solicitud fue "denegada por motivos de conservación preventiva, según instrucción directa del canónigo responsable" ---leyó, con la voz tensa---.

Bastos ya le negó el acceso a mi padre, quince años antes de negárselo, indirectamente, a Reboiras.

Adrien, procesando la implicación completa de aquella continuidad, formuló una hipótesis que conectaba de manera coherente toda la cronología familiar de Gabriel con la propia historia de los Fieles Guardianes.

---Es posible que la propia desaparición de tu padre, hace siete años, no estuviera relacionada únicamente con los Abridores y con la amenaza de Roig, como siempre asumimos ---dijo, con cautela---.

Es posible que Daniel, en algún momento de su investigación temprana, se topara también con la resistencia de los Fieles Guardianes, sin llegar nunca a identificarlos con claridad, y que esa doble amenaza, combinada,

terminara de convencerlo de que la única forma de proteger a su familia era desaparecer por completo.

Gabriel sintió que aquella posibilidad, por dolorosa que resultara, añadía una capa adicional de sentido a años enteros de preguntas sin respuesta sobre la propia decisión de su padre.

BLOQUE 3

Llamó a Daniel esa misma tarde, compartiendo con él el hallazgo del expediente y la hipótesis de Adrien, escuchando en silencio mientras su padre procesaba, al otro lado de la línea, una revelación que parecía confirmar sospechas que él mismo había cargado, sin poder verificarlas del todo,

durante años.

---Siempre sospeché que había algo más, además de Roig ---admitió Daniel, con la voz cargada de una emoción contenida---.

Recuerdo haber tenido la sensación, en mis últimas semanas antes de desaparecer, de que alguien dentro de la propia Iglesia, no solo los traficantes que después identificaríamos como los Abridores, prefería que yo dejara de hacer preguntas.

Nunca logré confirmarlo, y con el tiempo asumí que quizás había sido solo paranoia acumulada por el estrés de aquellos meses.

---No fue paranoia ---dijo Gabriel---. Bastos, o alguien de su misma organización, ya estaba vigilándote entonces, quince años antes de que yo mismo empezara a seguir el mismo camino.

Daniel guardó silencio un largo momento antes de responder, con la voz cargada de una mezcla de alivio y una tristeza retrospectiva considerable.

---Toda una vida preguntándome si había exagerado el peligro que corría, si había abandonado a tu madre y a vos por una amenaza que quizás nunca fue tan real como yo la sentí en aquel momento ---dijo, finalmente---.

Y resulta que era todavía más real de lo que yo mismo llegué a imaginar.

Que Bastos siga en su cargo, después de todo esto, después de lo que le costó a nuestra familia y a tantas otras personas a lo largo de los años, me resulta casi insoportable de aceptar.

Gabriel, sintiendo el peso completo de aquella conversación, se prometió a sí mismo, en silencio, que aquella investigación no terminaría con otro compromiso institucional lento e insuficiente como el que el propio cabildo había ofrecido apenas días atrás.

---Vamos a terminar con esto, papá ---dijo---. Esta vez, de una vez por todas.