CAPÍTULO 19 — La Ley del Cabildo
BLOQUE 1
La reunión formal del cabildo, convocada por Vilanova casi dos semanas atrás, se acercaba con una tensión creciente que se filtraba, según los propios informes de Padre Esteban,
incluso hasta las conversaciones informales entre canónigos que normalmente evitaban cualquier tema conflictivo dentro de los pasillos catedralicios.
---Se corrió la voz de que Bastos y sus aliados más cercanos están preparando una contramoción ---informó Padre Esteban, tras una conversación reservada con un canónigo joven, todavía sin identificar públicamente su postura, que le había transmitido la información con evidente nerviosismo---.
Van a proponer que el propio cabildo emita una declaración formal condenando el proyecto de divulgación gradual como "contrario al espíritu de unidad que debe presidir toda comunicación pública sobre asuntos de fe",
sin llegar a mencionar directamente ni a Prisciliano ni a ninguno de los hallazgos concretos.
Gabriel, procesando la magnitud de aquella estrategia, sintió que Bastos, incapaz de detener la investigación por medios directos dado el fracaso de sus intentos anteriores, había decidido apostar por una vía institucional mucho más sutil pero potencialmente igual de efectiva.
---Si consiguen esa declaración, ¿qué peso legal o práctico tendría realmente? ---preguntó.
---Ninguno directamente vinculante para nosotros, dado que el proyecto depende del arzobispado y no del cabildo catedralicio específicamente ---respondió Padre Esteban---.
Pero el peso simbólico sería considerable.
Una condena formal del propio cabildo, por muy cercana que estuviera a resultar mayoritaria o no, generaría un precedente institucional que Bastos podría usar después para presionar a otros niveles de la jerarquía eclesiástica, incluyendo potencialmente a Roma.
BLOQUE 2
Vilanova, reunido con el equipo la noche antes de la sesión formal, mostraba una determinación que contrastaba con el evidente cansancio acumulado de semanas enteras de tensión sostenida.
---Voy a presentar toda la documentación que reunimos ---dijo---.
El memorial de los Fieles Guardianes, el manifiesto de Bastos, la conexión con las dos muertes ya confirmadas.
Si el cabildo, con toda esa información sobre la mesa, todavía decide respaldar la contramoción de Bastos, al menos habrá quedado claro, para toda la posteridad de este mismo registro, quién decidió qué y por qué razones.
---¿Cree que tiene los votos suficientes para bloquear la contramoción? ---preguntó Gabriel.
---No lo sé con certeza ---admitió Vilanova---.
El cabildo está dividido entre quienes conocen bien la reputación de Bastos y confían en su criterio por décadas de trabajo compartido, y quienes, como yo, empezamos a sospechar que esa misma reputación se construyó, en parte, sobre un silencio que ya no podemos seguir tolerando.
Va a ser una votación reñida, sea cual sea el resultado final.
Lucía, escuchando aquella incertidumbre con una preocupación que reflejaba el peso completo de lo que estaba en juego, formuló la pregunta que a todos les rondaba.
---¿Hay algo que nosotros podamos hacer para ayudar, más allá de proporcionarle la documentación que ya tiene?
BLOQUE 3
Vilanova consideró la pregunta con seriedad, antes de responder con una honestidad que reflejaba la magnitud real de la situación.
---Estar presentes, si el propio cabildo lo permite, aunque sea como observadores en la parte pública de la sesión, podría ayudar a que algunos de los canónigos indecisos entiendan que esto ya trascendió por completo el ámbito puramente interno de la Iglesia ---dijo---.
Pero más allá de eso, esta va a ser, en gran medida, una batalla que tengo que dar yo mismo, dentro de una institución cuyas propias reglas de deliberación interna ustedes no pueden alterar desde fuera.
Padre Esteban, escuchando aquello con la comprensión de quien conocía bien los límites y las posibilidades reales de cualquier proceso deliberativo eclesiástico, ofreció un último consejo antes de que la reunión se disolviera.
---Monseñor, cuando presente la documentación, no la presente solo como una acusación contra Bastos ---sugirió---.
Preséntela como lo que realmente es: la prueba de que esta institución lleva demasiado tiempo protegiendo silencios que ya le costaron dos vidas humanas.
A veces, los cabildos más divididos encuentran consenso no en la lógica de una acusación, sino en el peso moral de una tragedia que ya no pueden seguir ignorando sin comprometer su propia conciencia colectiva.
Vilanova asintió lentamente, guardando aquel consejo con la misma seriedad con la que había recibido cada pieza de información a lo largo de las últimas semanas.
---Mañana lo sabremos ---dijo, finalmente, levantándose para marcharse hacia lo que todos sabían sería una de las noches más largas de su carrera eclesiástica---. Y sea cual sea el resultado, al menos ya no voy a tener que cargar con el peso de haber mirado hacia otro lado una vez más.