Los Monjes de Compostela (El Código del Camino de Santiago 4) CAPÍTULO 20 — Emboscada en el Pórtico
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CAPÍTULO 20 — Emboscada en el Pórtico

BLOQUE 1

El examen técnico del Pórtico da Gloria, autorizado formalmente por Vilanova antes de la propia sesión del cabildo, se programó para una noche entre semana, cuando la catedral permanecía cerrada al público y el equipo de restauración habitual,

ya familiarizado con trabajos de conservación fuera del horario turístico, podía facilitar el acceso sin llamar demasiado la atención de nadie ajeno al proyecto.

Lucía y Adrien, acompañados por dos agentes de la Policía Nacional asignados específicamente a la protección del equipo desde el ataque en el archivo semanas atrás, montaron el equipo de fotografía con luz rasante y análisis multiespectral directamente frente al propio Pórtico,

examinando centímetro a centímetro la disposición de los veinticuatro ancianos del Apocalipsis que rodeaban, en su composición original, la figura central de Cristo en majestad.

---Esto va a llevar horas, dado el nivel de detalle que necesitamos ---advirtió Lucía, ajustando el equipo con la meticulosidad habitual, mientras Adrien comparaba cada figura con las descripciones que habían logrado reconstruir de las notas parciales de Verneuil,

conservadas en el archivo universitario francés.

Pasada la medianoche, con buena parte del trabajo ya completado y una serie de fotografías que empezaban a sugerir una anomalía sutil en la disposición de una de las figuras del lado izquierdo del Pórtico, las luces del propio recinto catedralicio se apagaron de golpe,

sumiendo la enorme nave central en una oscuridad casi absoluta, interrumpida únicamente por las linternas de emergencia del propio equipo.

BLOQUE 2

---Otra vez no ---murmuró Adrien, recordando de inmediato el ataque sufrido por Lucía semanas atrás en circunstancias casi idénticas.

Uno de los agentes de policía, con más experiencia y mejor entrenamiento que el pobre Bieito Lameiro semanas atrás, reaccionó de inmediato, pidiendo refuerzos por radio mientras el segundo agente formaba un perímetro protector alrededor de Lucía y Adrien,

ambos resguardados junto a una de las columnas laterales de la nave.

Las sombras se movieron entre los bancos de la propia catedral, al menos tres figuras distintas que avanzaban con una coordinación que sugería, de nuevo, un entrenamiento considerable más allá del de un simple grupo de intrusos improvisados.

---¡Policía Nacional, alto! ---gritó uno de los agentes, con el arma reglamentaria ya desenfundada.

La respuesta fue inmediata: uno de los intrusos lanzó algo hacia el suelo, un pequeño artefacto que estalló con un destello cegador y un estruendo considerable, diseñado evidentemente para desorientar sin causar daño físico directo,

mientras las tres figuras aprovechaban la confusión resultante para dispersarse en distintas direcciones dentro de la enorme nave catedralicia.

BLOQUE 3

El enfrentamiento, breve y caótico, terminó con la captura de solo uno de los tres intrusos, reducido por el segundo agente cuando intentaba escapar por una puerta lateral que encontró cerrada,

mientras los otros dos lograban huir aprovechando la oscuridad y su evidente conocimiento previo de la propia distribución interna del edificio.

El hombre capturado, identificado poco después como un antiguo seminarista expulsado años atrás por motivos disciplinarios nunca del todo aclarados, se negó a colaborar durante el interrogatorio inicial, limitándose a repetir que "solo cumplía instrucciones",

sin especificar de quién exactamente las había recibido.

---Conocía la distribución de las luces de emergencia, conocía las salidas laterales, y llevaba equipo diseñado específicamente para generar confusión sin víctimas directas ---resumió la fiscal Mera, llegando al lugar poco después de recibir la alerta---.

Esto no fue un intento de robo improvisado.

Fue una operación diseñada específicamente para interrumpir su trabajo esta noche, sin necesariamente buscar hacerles daño físico grave.

Gabriel, llegando también apenas se enteró del incidente, sintió que aquella distinción, lejos de tranquilizarlo, confirmaba algo todavía más inquietante sobre la naturaleza exacta de la amenaza que enfrentaban.

---Entonces no querían lastimarnos. Querían impedir que termináramos el examen del Pórtico antes de la reunión del cabildo de mañana ---dijo, procesando la implicación completa---.

Eso significa que lo que sea que estemos a punto de encontrar ahí, Bastos lo considera lo bastante peligroso como para arriesgar otro ataque directo, apenas horas antes de una votación que podría determinar su propio futuro dentro de la institución.

Lucía, todavía revisando las fotografías ya capturadas antes del apagón, encontró en ellas la confirmación que necesitaban para justificar, con evidencia concreta, la urgencia de todo lo ocurrido aquella misma noche.

---Lo teníamos, Gabriel ---dijo, con la voz cargada de una excitación que apenas lograba contener a pesar del susto reciente---.

Antes de que se apagaran las luces, alcancé a capturar la anomalía completa.

Hay una figura adicional, tallada con una sutileza extraordinaria entre dos de los veinticuatro ancianos, prácticamente invisible a simple vista mientras no se examine con luz rasante desde el ángulo exacto.

Adrien, mirando la imagen en la pequeña pantalla del equipo, sintió que después de meses de investigación, de amenazas y de pérdidas dolorosas, finalmente tenían delante la prueba física que necesitaban llevar, al día siguiente, ante el propio cabildo reunido.