Los Monjes de Compostela (El Código del Camino de Santiago 4) CAPÍTULO 18 — El Mapa Verdadero
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CAPÍTULO 18 — El Mapa Verdadero

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Con la protección policial ya consolidada alrededor del equipo y con Vilanova proporcionando acceso formal a cualquier documento adicional que pudieran necesitar, Adrien dedicó los días siguientes a completar, con la colaboración de Lucía y de la propia doctora Montenegro,

la reconstrucción total del mapa original del Camino, integrando cada punto identificado a lo largo de las cuatro investigaciones en un único documento coherente.

---Esto es, literalmente, el mapa que los Fieles Guardianes llevan siglo y medio intentando que nadie vea completo ---dijo Adrien, desplegando finalmente sobre la mesa una versión impresa a gran escala,

con cada nodo marcado y conectado según las relaciones documentales que habían ido reconstruyendo a lo largo de toda la saga---.

San Juan de la Peña, Le Puy, Conques, Moissac, Ostabat, O Cebreiro, y los siete puntos adicionales que identificamos hace unas semanas en Italia, Francia y Alemania.

Gabriel se inclinó sobre el mapa, siguiendo con la vista las líneas que Adrien había trazado entre cada punto, hasta notar algo que ninguno de ellos había verbalizado todavía con claridad.

---Todas las líneas convergen aquí ---dijo, señalando el centro exacto del mapa, donde la propia ciudad de Santiago de Compostela aparecía marcada con un símbolo distinto al resto---. No es simplemente otro nodo más de la red. Es el punto de convergencia final de absolutamente todos los demás.

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Lucía, verificando aquella observación con los propios cálculos geométricos que había aplicado meses atrás a la partitura de Ostabat, confirmó la magnitud de aquel hallazgo.

---Tiene razón. Si aplicamos la misma lógica de rumbo y distancia relativa que usamos en Francia, cada uno de los doce puntos periféricos --contando los seis ya conocidos y los seis adicionales, descartando Tréveris como origen del propio sistema en lugar de destino-- señala, de manera consistente,

hacia Compostela como punto final del recorrido completo.

---Doce puntos periféricos, más el propio centro ---repitió Padre Esteban, con una expresión que revelaba haber captado de inmediato la resonancia simbólica de aquella cifra---.

Como los doce apóstoles alrededor de Cristo.

O como los doce seguidores de Prisciliano alrededor de su propio maestro, según la inscripción del sarcófago que encontraron en O Cebreiro.

Adrien, procesando aquella doble lectura simbólica con una fascinación creciente, ofreció una síntesis que conectaba de manera coherente toda la arquitectura del sistema que llevaban investigando desde Bobbio.

---Quien diseñó esta red, hace mil quinientos años o poco después, no construyó simplemente un sistema de ocultación disperso y aleatorio ---dijo---.

Construyó una estructura deliberadamente centrada en Compostela, con doce puntos satélites custodiando fragmentos de la misma memoria, todos apuntando finalmente hacia el mismo centro simbólico,

exactamente como los propios seguidores de Prisciliano habrían representado a su maestro rodeado de sus discípulos más cercanos.

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Gabriel, mirando el mapa completo con una mezcla de asombro académico y una inquietud que no lograba disipar del todo, formuló la pregunta que representaba, en aquel momento, el verdadero núcleo de todo lo que habían reconstruido.

---Si Compostela es el centro de todo el sistema, y si el propio Pórtico da Gloria contiene, según lo que investigamos con Verneuil, alguna representación adicional relacionada con Prisciliano y sus seguidores, entonces el propio corazón de la catedral,

el lugar por donde pasan millones de peregrinos cada año sin sospechar nada, podría ser literalmente el punto donde toda esta historia converge físicamente, no solo simbólicamente.

Rosa Meilán, escuchando aquella conclusión con una expresión que combinaba fascinación y una inquietud creciente por la magnitud de lo que aquello implicaba para la propia institución a la que había dedicado su carrera profesional, formuló la pregunta práctica que todos, en algún momento,

tendrían que enfrentar.

---¿Eso significa que hay algo físico, algún tipo de cámara o depósito adicional, escondido dentro de la propia catedral, similar a lo que encontraron en los demás nodos?

Adrien no tuvo una respuesta inmediata, aunque su propia expresión sugería que la hipótesis, por ambiciosa que pareciera, no le resultaba en absoluto descartable dado todo lo aprendido hasta entonces.

---No lo sabemos todavía con certeza ---dijo, finalmente---.

Pero si los Fieles Guardianes llevan siglo y medio protegiendo con tanta determinación, incluso con violencia, cualquier acercamiento a este tipo de conocimiento, y si su propia sede está precisamente aquí, en el corazón administrativo de la catedral,

no me sorprendería en absoluto que estuvieran custodiando, además de un secreto histórico, algo mucho más tangible y mucho más cercano de lo que cualquiera de nosotros había imaginado hasta este mismo momento.