58 Taylor
Mi padre
La casa de Fiona es tan acogedora y está decorada con tan buen gusto que estoy pensando en fotografiar cada rincón para intentar darle vida a mi apartamento de Nueva York copiando todos esos detalles que tiene repartidos por las paredes y los muebles y que solo una mente muy creativa podría combinar así.
He dormido en su casa.
Salí de Broadford sin mucho rumbo, o quizá sin ninguno. El aeropuerto no era una opción, no antes del funeral.
Cuando abrió la puerta, estaba dispuesta a contarle alguna historia sencilla y discreta que justificara mi presencia, pero no pude. Me derrumbé en sus brazos en cuanto me miró y dijo:
—Esos ojos hinchados son por él… ¿verdad?
Se lo conté todo. Absolutamente todo sobre nuestra relación, sobre la velocidad con la que ha ocurrido y sobre las inexplicables huellas que me ha dejado en tan poco tiempo.
Fiona me escuchó, me preparó la cena, un baño y un té, y me acarició mil veces mientras yo me sentía más mimada que en las propias manos de mi madre.
Esta mañana es diferente. Hemos hablado de cualquier cosa menos de Ewan. Así lo he querido. Me sostengo por un hilo y no quiero gastar las pocas fuerzas que me quedan: dentro de unas horas es el funeral de Elspeth.
Acabo de llamar a Colton para decirle que mi vuelo sale esta misma noche. No he podido esperar. Fiona me ha ofrecido quedarme todo el tiempo que necesite, pero necesito salir de Escocia. Toda ella me duele.
—Taylor, hay algo que quiero contarte. Quería esperar a mañana, pero no sabía que te marchabas tan pronto.
—¿Qué quieres contarme?
—Un cuento.
La miro sin entender.
—¿Qué ocurre, Fiona? —me veo obligada a preguntar al observar su expresión de angustia.
—Lo que voy a contarte pensaba llevármelo a la tumba. Pero eso era antes de que pasara todo lo que ha pasado con Elspeth. Sigo teniendo dudas y le pido a Dios que me perdone, pero, equivocada o no, esta vez solo voy a apostar por la verdad. Y tú la mereces.
—Me estás asustando, Fiona.
—No. Nada de miedos.
—Entonces, ¿qué ocurre?
—¿Recuerdas lo que te susurró David al oído?
—Sí, pero me dijiste que eso solo era una manera…
—Te mentí.
—¿Me mentiste?
—Ayer por la tarde fui a visitarlo. Hablamos de muchas cosas y le pregunté por ello. Fue entonces cuando comprendí que yo no era la única persona que lo sabía, aunque siempre había creído que sí.
—Fiona… No te entiendo. David me dijo al oído que Elspeth no era mi hermana.
Fiona baja la cabeza.
—Fiona… Me dijiste que David era así, que solo era una manera de decirme que yo era distinta…
Niega despacio.
—Taylor, cielo, Elspeth no es tu hermana.