33 Taylor
Ella
¿Kenna Ransey?
Ewan acaba de llamar así a mi hermana y no soy capaz de reaccionar. No parece que se haya confundido; ha tenido tiempo, gracias a mi torpeza, de observar bien la foto.
Y yo que creía que estaba tranquila en esta zona.
No sé qué me pasa. Desde que lo he visto con mi móvil en las manos no soy capaz de reaccionar con normalidad. De repente, me siento acorralada y mi mente no trabaja con la rapidez que necesito para salir de esta.
—¿La conoces? —Es todo lo que soy capaz de decir.
—Sí, la conozco y quiero que me digas de qué la conoces tú, porque hay algo raro en todo esto.
—¿Raro? ¿Tenemos una conocida en común y eso es raro?
—No parece solo una conocida. Para ti es una amiga de Nueva York a la que echas de menos y cuya foto besas con nostalgia.
—Es que me molestan las preguntas personales, así que no las hagas y punto. Esto no va de mí, doctor —subo el tono. Vuelvo a las andadas, pero es la única defensa que ahora mismo soy capaz de procesar.
—Ahórrate el discurso, Taylor. Me dijiste que nunca habías oído hablar del club y, si conoces tan bien como parece a Kenna, hasta el punto de besar su foto, es muy raro.
—¿Por qué es raro?
—Porque ella trabajaba en el club y conocía a toda mi familia. Con la confianza que parece que tenéis, resulta extraño que nunca te hablara de él. Ni de familia. Algo no encaja con lo que me contaste y, desde que he reconocido la foto, estás muy nerviosa.
Elspeth trabajaba en el club…
Ha dicho trabajaba, no trabaja. Claro que tampoco esperaba encontrarla tan tranquila trabajando en un club.
Al escucharlo he sentido que el corazón se me aceleraba y sigo sin poder controlarlo. Me golpea en el pecho mientras intento pensar y no puedo. ¿Qué le digo?
Silencio. La mejor opción, al menos hasta que pueda inventar algo o pensarlo con calma.
—Hay algo que no me gusta, Taylor. Odio las mentiras. No sé cómo ni por qué, pero llevas un rato mintiéndome.
—¿No te parece que estás llevando esto demasiado lejos solo porque conozco a una chica que trabajaba en el club?
Guarda silencio. Su expresión me produce escalofríos. Debería intentar inventar algo, pero jamás en toda mi vida había sentido que mi mente se colapsara de esta manera.
Elspeth, la tal Kenna, el club, trabajaba…
No consigo ordenar nada.
—Bastante jodido estoy ya con todas las mentiras que les he contado a mis hermanos. No quiero más, Taylor.
Se da la vuelta.
—Ewan…
Se detiene y se gira lentamente.
—Estoy pensando que… igual no deberías estar aquí, Taylor.