Los Invisibles Capítulo 7 #3
27%

Capítulo 7 #3

Permanecí observándolo. Su respuesta no proporcionaba información nueva, aunque expresaba con sencillez algo que yo llevaba varios días intentando clasificar.

—Supongo que sí —admití.

Onix activó otra proyección.

—Ahora tenemos que hablar de tu siguiente trabajo.

Frente a nosotros apareció un edificio rodeado de patios y espacios deportivos. Numerosos jóvenes entraban y salían en pequeños grupos. Algunos conversaban animadamente; otros caminaban solos.

—¿Un centro educativo? —pregunté.

—Una institución de enseñanza secundaria. Tu siguiente actividad será como profesora sustituta de astronomía.

Aquella noticia despertó inmediatamente mi interés.

—¿Por qué astronomía?

—Porque dominas los conocimientos necesarios y podrás desempeñarte dentro de sus programas educativos. Además, los adolescentes ofrecen una oportunidad extraordinaria para estudiar la construcción de la identidad, las amistades, la pertenencia a grupos y las primeras relaciones amorosas.

Observé las imágenes. Durante los últimos meses había escuchado a adultos que intentaban comprender las consecuencias de experiencias anteriores. Ahora podría conocer a jóvenes que todavía estaban formando muchas de las creencias y expectativas que influirían sobre su futuro.

—Es una elección excelente.

—Sustituirás a una profesora que ha solicitado licencia por maternidad. He preparado tu documentación y comenzarás dentro de pocos días.

Onix amplió la representación y mostró una fotografía de los estudiantes. Algunos sonreían; otros parecían incómodos o distraídos. Había pequeños grupos y jóvenes que permanecían apartados.

—¿Cómo se relacionan entre ellos? —pregunté.

—Eso tendrás que descubrirlo tú.

Sonreí.

Revisamos los programas de estudio, las normas escolares y los materiales que utilizaría durante las clases.

Mi preparación científica me permitía comprender fenómenos que los humanos todavía no habían descubierto, de modo que el principal desafío consistiría en limitar mis explicaciones a sus conocimientos disponibles.

—He preparado una lista de temas que debes evitar —anunció Onix.

La proyectó frente a mí. Era extraordinariamente extensa.

—¿Consideras necesario todo esto?

—Después de conocerte, sí.

—No tengo intención de revelar información sobre nuestra civilización.

—Lo sé. Pero cuando alguien hace una pregunta interesante, a veces olvidas que no puedes responder con todo lo que sabes.

Decidimos practicar algunas situaciones habituales en un aula.

La primera simulación mostró a un adolescente que levantaba la mano.

—Profesora, ¿usted cree que existen extraterrestres?

Consideré mi respuesta.

—La cantidad de sistemas planetarios conocidos permite contemplar la posibilidad de vida fuera de la Tierra. Sin embargo, la ciencia humana todavía no ha confirmado públicamente la existencia de civilizaciones extraterrestres.

Onix asintió.

—Muy bien.

El estudiante simulado volvió a levantar la mano.

—¿Y si los extraterrestres ya están entre nosotros?

Recordé nuestra plataforma oceánica, las naves ocultas y las expediciones que permanecían fuera del conocimiento humano.

—No existe evidencia pública y verificable que permita confirmar esa afirmación —respondí—. Pero podemos utilizarla para discutir cómo se construye una hipótesis científica.

Onix sonrió satisfecho.

—Excelente.

—Aunque técnicamente estoy ocultando información relevante.

—Anuki, eres una extraterrestre preparándose para enseñar astronomía a adolescentes humanos. Ocultar cierta información forma parte de tu trabajo.

No pude evitar reír.

Continuamos practicando durante un tiempo. Descubrí que los adolescentes utilizaban expresiones, referencias culturales y códigos sociales que no siempre coincidían con los de los adultos. También comprobé que algunos formulaban preguntas únicamente para provocar una reacción en sus compañeros.

Aquello prometía resultar interesante.

Cuando terminamos, me acerqué a la superficie panorámica.

Bajo nosotros, la ciudad permanecía iluminada.

En algún lugar de aquellas calles, Marissa estaría ocupándose de su familia, Brian quizás prepararía su siguiente jornada de trabajo y Elena podría encontrarse descansando después de cuidar su jardín.

No tenía manera de saberlo.

Por primera vez, aquella falta de información me resultó más difícil de aceptar que cualquier pregunta científica sin respuesta.

—¿Estás preparada para comenzar tu nueva etapa? —preguntó Onix.

Volví la mirada hacia la imagen del centro educativo.

—Sí. Tengo muchas cosas que investigar.

—Eso nunca cambia contigo.

—Espero que no cambie.

Onix sonrió y regresó a sus controles.

Me quedé observando a los jóvenes de la fotografía. Pronto estaría frente a ellos, explicándoles el funcionamiento del universo mientras intentaba comprender cómo construían sus propios mundos.

Había llegado a la Tierra convencida de que bastaría con observar a los humanos para comprender sus vínculos. Después de tres meses, mis conocimientos habían aumentado considerablemente.

Pero también había descubierto que escuchar una historia podía hacer que deseara conocer su continuación.

Y todavía no sabía qué significaba aquello.