Los hombres princesos Capítulo 14 El príncipe del reporte diario
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Capítulo 14 El príncipe del reporte diario

Hay príncipes que desaparecen por días y luego vuelven con un «hola, perdida». Y hay otros que están tan pendientes de que una casi espera que, además del saludo, llegue el informe del tiempo.

Este príncipe me envía fotos de lo que está haciendo. Si está por ahí, me entero. Si está ocupado, también. No tengo que imaginarme si sigue vivo ni contratar a un detective privado: él mismo me mantiene al tanto de su día.

Y no es solo una foto de vez en cuando. También aparecen los saludos: buenos días, buenas tardes y noches. ¡Cobertura completa! A este paso, lo único que falta es el reporte de la madrugada: «Todo tranquilo por acá, seguimos informando».

Una tiene que reconocerlo: pendiente sí está.

Se acuerda de escribirme, comparte conmigo sus cosas y aparece durante el día.

No todo el mundo tiene esa constancia. Hay hombres que no contestan ni cuando una les pregunta si llegaron bien; este príncipe casi me ofrece una transmisión en vivo de su rutina.

Pero cuando se habla de lo que busca, lo deja claro: él quiere una amistad.

Y yo lo escucho. Porque que alguien me escriba mucho no significa que me esté ofreciendo una relación, ni que cada foto venga con una propuesta escondida.

A veces la gente es cariñosa, comunicativa y buena amiga. ¡Mira qué concepto tan revolucionario!

Yo no voy a convertir un «buen día» en una invitación a la boda, ni una foto del almuerzo en señal del destino. Si él dice amistad, amistad es. No voy a ponerle subtítulos románticos a algo que él ya explicó con claridad.

Eso sí, tengo que admitir que la cantidad de saludos me da risa. Buenos días: presente. Buenas tardes: todavía aquí. Buenas noches: cerrando operaciones. Este hombre no deja que el día se quede sin marcar tarjeta.

Y aunque a veces una se burla un poquito, también se agradece tener a alguien pendiente, siempre que ambas personas sepan qué lugar ocupa esa amistad. La atención puede ser bonita sin convertirse en promesa. La clave está en no inventar expectativas y en hablar claro.

Así que no, este no es el príncipe misterioso que quiere algo y no se atreve a decirlo. Él dice que busca una amistad, y yo puedo disfrutar su compañía sin tratar de descifrar un mensaje secreto en cada foto.

Moraleja: si alguien te dice que quiere amistad, créelo y decide si eso también te funciona. Y si te manda fotos de todo lo que hace, agradécelo con cariño… pero no olvides preguntarle si el próximo reporte viene con el pronóstico del tiempo.