Los hijos rotos Chapter 16
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Chapter 16

Rei despertó aquella mañana abrazado a una de las nuevas chicas que habían entrado a formar parte de las fiestas y observándola decidió que había llegado el momento de tener a su verdadera reina y que ya eran suficientes como para formalizar la comunidad y darle vida.

Sabía bien, desdel primer momento en que la vio, que ella sería lalegida, y planeó minuciosamente la ceremonia en la que sería reconocida e inauguraría oficialmente La Comunidad.

A esas alturas, ya vivían de forma constante en la casa diez personas, además del viejo.

A las fiestas acudían más de una veintena de muchachos y muchachas y las dosis de narcótico para mantener al viejo adormecido y ajeno a lo que sucedía se habían multiplicado, aunque, con el dinero del Rubio, a Rei no le costaba mucho mantenerlas.

Seguía negociando con el Tuco sin problemas.

Sin embargo, decidió que para La Comunidad, el mejor paraje sería la propia naturaleza. Eligió un lugar estratégico dentro de la finca, para poder evitar la entrada o el fisgoneo de personas ajenas, y designó a Fila y a Lupa como sus guardianes.

El lugar estaba rodeado de altos y frondosos árboles y una enorme roca les guardaba las espaldas y se eregía como un testigo mudo de las futuras ceremonias.

Ya solo faltaba atraer a la Reina, en primer lugar, y después a todos aquellos a los que Rei quería hacer llegar su mensaje.