Después de prometer
Valeria encontró los mensajes al despertar.
No gritó.
Eso asustó más a Adrián.
-¿Sabías algo de esto?
Adrián vio la fotografía. Reconoció una copia que Samuel le había mostrado parcialmente días antes.
La promesa de la noche anterior todavía estaba fresca.
-No.
Su ceja se movió.
Valeria lo vio.
-Adrián.
Él respiró.
-Sabía que existía una fotografía. No sabía que tú aparecías.
-¿Por qué no me lo dijiste?
-Porque no estaba seguro.
-No. Porque decidiste esperar.
La discusión terminó con un silencio frío.
Aun así, regresaron juntos a la ciudad. El amor no desapareció. Se volvió más complicado.
Valeria empezó a dejar cosas en su apartamento: una taza, un cargador, crema, ropa y un cepillo de dientes azul.
-Te estás mudando sin pagar renta.
-Denúnciame.
Él la besó.
Pero cuando ella entró al baño, Adrián recibió un mensaje de Samuel:
YA ROMPISTE LA PROMESA.
Adrián respondió:
¿QUÉ SABES?
Samuel no contestó.
La felicidad seguía allí.
Solo que ahora tenía una grieta.