Las cosas que dejamos en casa
La convivencia parcial les enseñó más que las citas.
Valeria dejaba vasos en lugares imposibles. Adrián doblaba las toallas como si fueran documentos oficiales. Discutían por la temperatura y se reconciliaban cocinando.
Una noche Samuel llamó a Adrián.
-Las mentiras dichas por amor siguen siendo mentiras.
-No estoy mintiendo.
-Entonces cuéntaselo.
-¿Contarle qué?
Samuel colgó.
Adrián empezó a sospechar que Samuel no solo conocía el pasado. También vigilaba el presente.
Valeria, mientras tanto, encontró entre las cosas de Ernesto una llave idéntica a la que Esteban había recibido.
No se lo dijo a Adrián.
La sostuvo durante horas.
Su padre estaba conectado.
Aquella noche se metió en la cama y abrazó a Adrián.
-¿Qué pasa?
-Nada.
Ambos reconocieron la palabra.
Ninguno la desafió.
Ese fue el problema.