Los días que nunca coincidimos La llamada de las 213
6%

La llamada de las 213

Contestó.

Nadie habló.

-¿Quién es?

Respiración.

Después una voz masculina, baja y envejecida:

-Pregúntale a tu padre qué ocurrió el catorce de octubre.

La llamada terminó.

Rafael Salcedo contestó al segundo timbre.

-Papá, ¿qué pasó el catorce de octubre?

Hubo un silencio tan largo que Adrián miró la pantalla para comprobar que la llamada seguía activa.

-¿Quién te llamó?

-No sé.

-Si vuelven a hacerlo, no contestes.

-¿Quiénes?

Rafael colgó.

Aquella respuesta convirtió una amenaza absurda en algo familiar.

A la mañana siguiente Adrián visitó a Carolina, su hermana. La encontró preparando desayunos mientras discutía con Esteban sobre una factura. Los niños corrían por la cocina. Todo parecía demasiado normal para la pregunta que llevaba dentro.

-¿Recuerdas algo del catorce de octubre?

Carolina dejó de untar mantequilla.

-¿De qué año?

-No sé.

Esteban levantó la cabeza demasiado rápido.

Adrián lo notó.

-¿Por qué?

-Nada. Una llamada rara.

Esteban se puso de pie.

-¿Qué dijeron?

Carolina lo miró.

Adrián también.

-Parece que tú sabes más que yo.

-No sé nada.

Fue la primera mentira evidente de Esteban.

Más tarde, en el ascensor del trabajo, Adrián volvió a encontrarse con Valeria. Ella reconoció la camisa limpia y sonrió.

-¿Sobrevivió la otra?

-Apenas.

La conversación duró seis pisos. Al salir, ambos descubrieron que trabajaban en el mismo edificio.

-¿Desde cuándo? -preguntó Valeria.

-Cuatro años.

-Yo llevo tres.

Se quedaron mirándose.

-¿Cómo nunca te había visto?

Adrián sonrió.

-Mala coordinación.

Valeria se alejó, pero antes de doblar el pasillo dijo:

-O destino con pésimo sentido del tiempo.

Aquella noche Adrián pensó que, por primera vez desde la llamada, algo le había hecho sonreír.

Entonces encontró un sobre debajo de la puerta de su apartamento.

Vacío.

Excepto por una fecha:

14 DE OCTUbrE.