Los diarios de Emma M. Lion 2: Una señorita muy poco victoriana 22 de mayo
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22 de mayo

Esta mañana me ha despertado una lluvia abundante.

El ruido que hacía, para ser más precisa.

Al abrir los ojos, reconocí ante mí misma y ante el mundo que estaba despierta.

Me envolví en el chal de mi madre, me acerqué a la ventana y me acurruqué en el asiento.

Había una luz fría y azul, y las hojas nuevas de los árboles languidecían bajo el ataque acuoso.

Un torrente ininterrumpido de agua de lluvia bajaba por la calle siguiendo su curso, lo cual me recordó a cuando era pequeña y mi padre me hacía barcos en los días lluviosos.

Caminábamos hasta la parte más alta de Whereabouts, los poníamos en marcha y los perseguíamos hasta King Henry’s Road.

Con la frente apoyada en el cristal, estaba empezando a adormilarme cuando vi dos figuras que se acercaban desde el otro extremo de la calle, inmunes a la lluvia.

Una era mi propio Inquilino, el señor Pierce.

La otra, un hombre al que no recuerdo haber visto antes.

El pelo de un rojo intenso, el ceño aún más fruncido que el del señor Pierce, ligeramente más bajo que El Inquilino, pero de movimientos fuertes.

Solo había dos cosas fuera de lo común y, ahora que lo pienso mientras lo registro, podría suponerse que he visto a un pirata.

El hombre tenía un parche en un ojo y lo que parecía ser una pierna de madera de la rodilla para abajo en el lado izquierdo.

Al principio no estaba segura, pero el viento sopló y allí había un palo en lugar de una pierna de verdad.

Considerándolo una especie de presagio y tomándomelo como uno de los buenos, me aparté de la ventana y afronté el día; me vestí, escribí unas cuantas cartas y ahora me estoy preparando para el té.

Más tarde

El té. Fatigoso. Debo descansar. Pero antes anoto varios Comentarios Escogidos hechos por tía Eugenia.

«Esa expresión vacía está bien si estás hablando con el conde de Halton, Emma, pero, si se trata de lord Newbury, espero Reverencia».

«Muéstrame tu sonrisa de lady Ashburton. Bien. Ahora muéstrame tu sonrisa de lady Ashfellows. Necesita una pizca más de trabajo. Muéstrame tu sonrisa de lady Ashton. Impresionante. Bien, ya casi hemos terminado con las aes».

«Recuerda carraspear. Sí. (Silencio. Sonido extraño). Así. Ahora hazlo tú. Lord Stringham siempre prestará más atención si cree que vas a atragantarte. Es un buen hombre».

«Soy lord Tavish, Emma. ¿Cómo posarías tu mano en mi brazo? No, no, no. ¿Me tomas por el señor Winters? ¡Lord Tavish! ¡Soy lord Tavish!».

«Mañana debes ser experta en cartografía y en guisantes de olor. George West no hablará de otra cosa».

Mientras tanto, Arabella se reía de mis padecimientos al fondo.

Lloro.

Más tarde

Hace solo un momento, he oído a El Inquilino entrar en su desván. Le he enviado lo siguiente:

¿Conoce algún dato insólito sobre cartografía capaz de captar la atención de un hombre cuyo único interés aparte de ese son los guisantes de olor?

¿DEBO SUPONER QUE ES UNA PREGUNTA SERIA?

Lo es.

EL MAPAMUNDI DE HEREFORD ESTÁ ORIENTADO HACIA EL ESTE . ¿ QUIZÁ UN COMENTARIO SObrE LA TRASCENDENCIA DE ESTO ? SI ES UN AFICIONADO AL TEMA , CUALQUIER EMPLEO DE LA PALAbrA « MAPAMUNDI » DEBERÍA ObrAR A SU FAVOR.

Luego, me envió otra:

NADA MÁS LEJOS DE MI INTENCIÓN QUE ENTROMETERME EN SUS ASUNTOS PERSONALES, PERO ¿ ESTÁ SEGURA DE QUE SE TRATA DE UN HOMbrE AL QUE DESEA IMPRESIONAR?

Me eché a reír.

Es pudiente, tiene una buena cantidad invertida en fondos públicos, tres heredades en el campo y se pasaría la vida consumido por la cartografía y los guisantes de olor, de modo que se le considera un buen partido. Oh, desventura, no para mí, sino para mi prima, una realidad que acepto plenamente.

UTILICE LA PALAbrA «TEORÍA» SI PUEDE. LOS HOMbrES QUE CREEN SABER MUCHO ENCUENTRAN SATISFACCIÓN EN ESE TÉRMINO.

LO POQUÍSIMO QUE SÉ DE SU VIDA ME AGOTA.