Los diarios de Emma M. Lion 2: Una señorita muy poco victoriana 21 de mayo
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21 de mayo

—No has rendido a la altura de mis Expectativas. Esperaba que estuvieras en Mejor Forma, Emma. Puede que, a fin de cuentas, dejarte con Matilde fuera un error.

Desde luego.

—Es una lástima que esté decepcionada, tía.

Me miró con aire expectante, esperando una disculpa como un gato esperaría un pez. En lugar de ofrecérsela, bebí un sorbo de té.

Me habían mandado que acudiera directamente a Spencer House mediante una orden tajante escrita en papel color melocotón y había respondido a la convocatoria De Inmediato.

(Gran parte de mi premura tuvo que ver con que Agnes había quemado el desayuno, el primo Archibald estaba en la planta baja gritando acerca de todos los agravios imaginables —oí mencionar mi nombre no menos de cinco veces— y Parian no aparecía por ninguna parte).

—Has asistido a un té, a una cena y a una velada de cartas.

Todo ello con días de preparación entre medias.

—Agitó la mano mientras decía esto, como si hubiera dedicado mi tiempo a encerrarme en la buhardilla y estudiar las listas de invitados—.

¿Y qué he obtenido de todo ello? Fuiste grosera con Victoria Braithwaite.

Te reíste A Carcajadas de algo que te dijo Roland Sutherland y Steward de Preiss te encontró encantadora.

—¿Es un delito ser agradable?

—Steward de Preiss está en la Lista de hombres que se enamorarán Con Locura de Arabella.

Por supuesto, jamás consentiría que se Casara con ella, pero deseo que toda su atención sea para mí.

O, mejor dicho, para Arabella. Cuando vuelvas a verlo, te ordeno que hagas que eso suceda.

Bien, vendrás a tomar el té mañana, el miércoles y el jueves.

—¿Tres tés seguidos, tía? ¿No parecerá un poco desesperado cuando se corra la voz?

Lanzó una mirada asesina en mi dirección.

—El primer té es solo con Arabella y conmigo.

El segundo es con mi amiga Viviana y su hermano, un soltero adinerado y bien educado con tres heredades en el campo, una casa en Belgravia y aversión hacia los perros y los niños.

Él cree que es incurable en su soltería.

Ya lo veremos. El tercero incluye una Cena Ligera con Amigos Selectos.

Ninguno de ellos es un Marido Potencial para Arabella, pero todos están relacionados con uno.

Si no ves la diferencia entre unos y otros, no me queda ninguna esperanza para ti.

Sonreí.

—Que aún conserve alguna es un pequeño milagro.

—Solo un milagro me impide lanzarte al Támesis con mis propias manos, querida.

La crème de la crème es el Baile de Salisbury este viernes.

Por fortuna, tu principal tarea será Flotar.

Debes causar Poco o Ningún impacto. Quiero que la gente piense en ti como…

—levantó la vista en busca de inspiración— un insecto en una ventana.

Modesta, casi invisible, algo que la gente percibe, pero en lo que no se detiene.

Bailarás una vez, quizá dos. No más. A lo largo de los tres bailes siguientes, te irás convirtiendo Gradualmente en una Presencia hasta que se te vea Conmigo, y no solo merodeando a mi lado con disposición obediente.

Todo esto es para que te integres en tal compañía con facilidad, de modo que verte no sea nada Especial cuando necesite que Maniobres.

¿Debo suponer que serás capaz de hacerlo?

Tras abrir y cerrar la boca varias veces, me las ingenié para decir:

—Un insecto en la ventana seré, tía.

Recordé el consejo del señor Penury y estuve a punto de preguntarle cuánto iba a pagarme por cada aparición. Reconociendo, no obstante, que iba vestida con su caridad, no lo hice.

Más tarde

Me estaba preparando para acostarme cuando me llegó una nota a través de la pared.

LE COMUNICO QUE TEOBALDO HA CAZADO UN RATÓN.

Su noticia resulta ser el principal triunfo de mi día.

SIN ÁNIMO DE INJURIAR A NADIE , ME PREGUNTO : ¿ CÓMO ES POSIBLE QUE ESO SEA EL TRIUNFO DE TODO UN DÍA?

Té con mi tía, lady Eugenia Spencer, en el que se me ha instruido acerca de cómo comportarme en público; a saber, como un discreto insecto en la ventana.

RETIRO MI PREGUNTA ANTERIOR.