11 de mayo
Mientras miraba por la ventana hace una hora, vi que la Sociedad DEP llegaba y llamaba a la puerta de Lapis Lazuli Minor.
El Inquilino debía de estar en uno de los pisos inferiores, porque respondió enseguida, y, tras un momento de explicación, los dejó entrar.
Esperé junto a la ventana hasta que se marcharon; luego, me senté a mi escritorio y garabateé la siguiente nota:
Veo que ha recibido la visita del comité DEP . Si tiene alguna pregunta, no dude en hacérmela. Estoy segura de que la premisa de que las cosas desaparecen y reaparecen en casa de un desconocido resulta incómoda al principio, pero no tardará en acostumbrarse a la idea.
Tras doblarla en dos, la deslicé hasta la mitad por la rendija de la pared, y ahora voy a bajar a preguntarle a Agnes qué hay de cena.
Más tarde
Acabo de volver y me he encontrado la siguiente nota en la pared:
SOY UN HOMbrE DE CIENCIA, SEÑORITA LION . DEMASIADO MAYOR PARA CUENTOS INFANTILES . ESCRIBA TODOS LOS CARTELES DE ST . CRISPIAN’S AL REVÉS SI ASÍ LO DESEA , PERO NO ESPERE QUE CREA EN LA MAGIA .
Le sonreí con sorna a través de la pared.
Volví a sonreír.
Y luego escribí:
Aplaudo su erudición. Hay muchos hombres de ciencia —y varios de pseudociencia— en el vecindario. Por desgracia, todos reconocen el fenómeno de los objetos errantes sin ironía. Nadie afirma que sea magia, solo que es lo que hay. Bienvenido a St. Crispian’s.