Los diarios de Emma M. Lion 2: Una señorita muy poco victoriana 4 de mayo
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4 de mayo

Eso ha sido demasiado duro. ¿Qué palabra sería más justa? ¿Tonto? ¿Ladrón?

Estoy divagando.

Al parecer, Matilde ha enfermado, y este feliz acontecimiento le impedirá volver a casa durante algún tiempo.

Agnes :

Hazle saber a la señorita Lion que me resulta imposible marcharme ahora y que volveré cuando pueda.

La información financiera que solicitó le será enviada al señor Penury, del banco, junto con el salario que le corresponde por haber sido la acompañante de mi hermana durante tres años, por deficientes que fueran sus servicios. Pecamos de caritativos.

Los síntomas de mi hermana son los siguientes…

Me ahorro la obligación de dejar constancia de los cinco párrafos siguientes.

Tras una espontánea celebración en la cocina por el retraso del primo Archibald —que puede que incluyera una tarta—, le envié una nota al señor Penury para comunicarle que recibiría toda la información financiera requerida y, también, para facilitarle la dirección de Matilde, en caso de que sintiera la necesidad de espolear al primo Archibald para enviar la susodicha información o, ejem, el salario.