3 de abril
Sol, radiante y seductor. Fuera la temperatura también es agradable.
A última hora de la tarde, subí por Sterling Street y paseé por Baron’s Square admirando las columnas blancas y las verjas de hierro forjado que custodian los rosales somnolientos.
Los narcisos se marchitan, pero había algunos tulipanes.
He proseguido mi incursión en El Paraíso perdido . Desde luego tardan lo suyo en expulsar a Lucifer a la tierra. Mi Gran Pesar es que no puedo llenar de garabatos este ejemplar al no ser mío.
Para la mayoría esto no supondría problema alguno. Para Emma M. Lion sí.
Oh, desventura.
La Razón es que sufro una doble maldición. Mi lengua es rápida pero mi lectura es pausada, sosegada, propensa a trabarse en los pasajes más laboriosos.