los descendientes del CEO (LOS DECENDIENTES DEL CEO 3) Capítulo 3
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Capítulo 3

Cuarenta años. Esa era la edad de Mateo, mi padre. No era un viejo, ni mucho menos, pero se le notaba el cansancio en la mirada. Los años de obsesiones, de batallas corporativas y de arrastrar los errores del pasado le habían cobrado factura; estaba desgastado, con un pie más afuera que adentro del juego. En cambio, yo tenía diecinueve años, la sangre hirviendo y un hambre voraz que ninguno de ellos alcanzaba a dimensionar.

Damián creía que me estaba haciendo un favor o poniéndome a prueba al ofrecerme su imperio. Elisa pensaba que me estaba dando una compensación por su ausencia. Qué ingenuos. Lo que realmente estaban haciendo era abrirle la jaula a la bestia.

No necesité pensarlo ni dos segundos. El orgullo y la ambición me recorrieron las venas como una descarga eléctrica. ¿Fusionar dos imperios? ¿Convertirme en el dueño absoluto del mercado antes de los veinte? Era el escenario perfecto para demostrarles de qué estaba hecho. Para demostrarle a ella que no solo sobreviví a su abandono, sino que me convertí en alguien superior a cualquiera de los hombres que habían pasado por su vida.

Iba a ser mejor que Mateo, y definitivamente iba a aplastar el legado de Damián bajo mi propio nombre.

Sostuve la mirada de Elisa, dejando que una sonrisa helada y calculadora se dibujara en mis labios. Me acomodé las mangas del saco, adoptando la postura del dueño absoluto de la situación.

-Acepto -solté sin el más mínimo rastro de duda, con una voz que resonó firme en toda la habitación-. Voy a tomar la empresa de Damián y la voy a fusionar con la de Mateo. Pero que les quede claro a los dos: no lo hago por ti, ni por sus intentos de limpiar la culpa. Lo hago porque puedo con eso y con mucho más.

Di un paso al frente, clavando mis ojos en los de ella, transmitiéndole toda la frialdad del hombre en el que me convertí.

-Dile a Damián que prepare los contratos de transición y los balances financieros para mañana a primera hora. Si voy a tomar el control de su vida entera, quiero ver los números reales desde ya. Tu esposo tuvo su momento, mi padre ya está cansado, ahora el juego es mío. Prepárate, mamá, porque van a ver de lo que es capaz el hijo que decidiste dejar atrás.

Choque de titanes