CAPÍTULO 70
―En tu experiencia, ¿cuántas veces alguien pide un abogado cuando es inocente? ―dijo Sallent del otro lado de la pantalla.
El andorrano había seguido el interrogatorio por videoconferencia, aunque solo como observador.
―Pocas.
―A medida que le enseñabas las fotos, su semblante iba cambiando. Ha comprendido que sabes mucho.
Laura apoyó la espalda en la silla en la que estaba sentada y vació los pulmones.
―Ahora tenemos que esperar. En cuanto llegue el abogado, te aviso y te volvemos a conectar para que sigas el interrogatorio. O, si preferís, te mando la grabación.
―No, no. Quiero verlo en directo. Avísame sin importar qué hora sea aquí en Andorra.
Un llamado a la puerta los interrumpió. Era el agente de la Policía Federal que había acompañado a Laura en el interrogatorio.
―Comisaria inspectora, tenemos que volver a la sala.
―¿Tan rápido llegó el abogado?
―No. Heredia acaba de cambiar de opinión. Quiere seguir hablando.