CAPÍTULO 49
Dos semanas después de que Laura volviera a Argentina, recibió una nueva videollamada de Enric Sallent.
―¿Qué tal te encuentras? ―preguntó el andorrano. Su cara de estrella de rock en decadencia llenaba toda la pantalla del teléfono.
―Bien, gracias. ¿Cómo va todo por Andorra?
―Loco, como es normal en esta época del año. Te encuentras senderistas hasta debajo de las piedras. Por suerte en diez días termina agosto y se calma todo un poco.
El silencio fue breve.
―Tengo dos noticias. Por un lado, Armando Soriano, el amigo-amante de Amalia Roveda confirmó que estuvo con ella toda la noche en un hotel del centro de Ámsterdam.
―Bien.
―No es decisivo, por supuesto. Podría estar mintiendo, pero al menos no hay fisuras en el relato de Roveda.
Por otro lado, la familia de Stefan Wachter, la víctima de Andorra, cedió voluntariamente un ordenador a la policía de su país.
Núria lleva tres días en Viena trabajando con los peritos de allí.
―¿Encontró algo?
―Esta mañana han podido acceder a una de las carpetas encriptadas. Contenía fotos de él teniendo sexo con al menos seis mujeres jóvenes. Posiblemente prostitutas.
―¿Por qué «posiblemente prostitutas»?
―Tú viste a Wachter en la morgue. No era particularmente apuesto, tenía más de sesenta años y un cuerpo poco trabajado. Si no era pagando, ¿de qué otra manera iba a acostarse con veinteañeras?
A Laura se le encendió una luz.
―Reláñez, el muerto de Ushuaia, regentaba un prostíbulo ―dijo.
―Exacto. Por eso te llamo. Las víctimas podrían tener en común su relación con la prostitución.
―Es una posibilidad. Vale la pena tirar de ese hilo.
―Según he leído ―continuó Sallent―, los orígenes del tango están íntimamente relacionados con los burdeles. Las primeras mujeres en bailarlo fueron prostitutas. Las letras a menudo eran groseras. Eso, sumado a que era un baile considerado muy osado y sensual, escandalizaba a la sociedad.
A Laura también le sonaba eso de que el tango tenía su origen en los prostíbulos.
―Hay más ―dijo Sallent―. En una segunda carpeta encriptada aparecieron otras fotos. Más… crudas.
―¿Qué tipo de fotos?
Al otro lado de la línea, Sallent bufó como quien acaba de mover algo muy pesado.