Los crímenes del tango (Laura Badía, criminalista. Noelia Viader, ladrona 2) CAPÍTULO 46
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CAPÍTULO 46

Laura apretó el botón verde en el teléfono para iniciar la llamada y apoyó la espalda en el modesto sofá de su oficina.

El dolor en las lumbares no había aflojado desde que se había subido al avión en Barcelona.

Todavía le quedaban once semanas para la fecha de parto y ninguna embarazada decía que el último tramo se pusiera más fácil.

―Hola ―respondió Noelia Viader al otro lado de la línea.

Los prolegómenos fueron los justos. Laura aprovechó el primer silencio para soltarle la frase tal cual la había ensayado.

―Noelia, más allá de que yo sea policía y vos ladrona, me parecés una persona con códigos. Por eso quiero ir de frente y no andar con rodeos.

Viader chasqueó la lengua.

―Suena a malas noticias.

―Se cancela el trato.

Hubo un silencio en la línea. Cuando Viader habló, lo hizo con los dientes apretados.

―¿Cómo?

―Bueno, en realidad, queda sin efecto. Como no cumpliste tu parte, yo no voy a cumplir con la mía.

―¿Qué dices?

―Nuestro arreglo era claro. Si tu información nos llevaba a encontrar al responsable de esos asesinatos, las impresiones dactilares de Augusto Ferrari desaparecían del juzgado. Pero solo me diste siete nombres .

―¿Te parece poco? Lo único que tenés que hacer es averiguar cuál de los siete es el asesino.

―Ese es el problema. Que no hay pruebas contra ninguno. Ni siquiera estamos seguros de que sea uno de ellos.

―Cuatro ciudades. ¡Cuatro! Eso va más allá de una casualidad.

―Casualidades más increíbles se han dado. Hubo un hombre que estuvo en Hiroshima por un viaje de negocios el día de la bomba. Sobrevivió. Tres días después estaba en su casa en Nagasaki. También sobrevivió.

―Esto no es producto del azar, Laura. Además, no sé si has hecho algo pero Alma de Arrabal ha cancelado tres actuaciones después de anunciar un show privado de imprevisto en Andorra que también se canceló.

En sus redes sociales han puesto que es por motivos de salud de uno de los integrantes, pero no me lo creo.

En cualquier caso, al menos dos miembros de la banda ya están de vuelta en Argentina. No me extrañaría si los demás también.

Laura también había visto la publicación sobre la cancelación de la gira. La habían subido a los perfiles de Alma de Arrabal hacía apenas una hora. Viader era muy buena investigadora, pensó. Habría sido una excelente policía.

―Noelia, incluso si los asesinatos estuvieran relacionados con las actuaciones, no quiere decir que el asesino sea uno de los músicos.

―¿Cómo que no?

―Podría ser un fan que los va siguiendo, por ejemplo.

―Son una orquesta de tango, no los Rolling Stones.

―O puede que el asesino esté intentando involucrar a los músicos.

―Eso no tiene ningún sentido.

―Si querés sigo dándote teorías, pero lo que importa es lo que tenemos en concreto. O, mejor dicho, lo que no tenemos. No tenemos el nombre del asesino de Reláñez en Ushuaia, ni el de Wachter en Andorra, ni el de Koeman en Ámsterdam, ni el de Sierra en Comodoro… ¿No es eso lo que me prometiste ?

En la línea se hizo un silencio. Laura se llevó la mano al vientre, como si con ello pudiera proteger a la bebé del estrés que le causaba todo aquello.

―¿Digo la verdad o no, Noelia?

Pero Noelia Viader ya no respondió. La línea estaba en silencio. Cuando Laura se alejó el teléfono de la oreja, vio en la pantalla que su interlocutora había colgado.