CAPÍTULO 32
La Patagonia es muy linda, pero en invierno hace muchísimo frío. Y aunque falta apenas una semana para que llegue la primavera, cuando cae el sol, también lo hace la temperatura.
De golpe y sin avisar. Como yo.
Son las siete y media de la tarde y ya es de noche.
Camino por las calles de Bariloche contra un viento helado que baja de la cordillera de los Andes.
Si fuera de día, desde donde estoy se vería el lago Nahuel Huapi a los pies de las montañas cubiertas de nieve.
Pero está oscuro y solo distingo la marea de coches circulando por las calles.
Son pocos los que van a pie. La mayoría, turistas, tan o más abrigados que yo, que acaban de volver de esquiar en Cerro Catedral o Cerro Otto.
Ninguno de ellos entra en una ferretería, como entro yo, planeando hacerle un agujero en el pecho a un tipo.