Los crímenes del tango (Laura Badía, criminalista. Noelia Viader, ladrona 2) CAPÍTULO 8
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CAPÍTULO 8

El Tafaner era un local en el que se respiraba historia.

Como el hotel Touring en Trelew, el Tortoni en Buenos Aires o el Almirall en Barcelona, que tanto le gustaba a Julián.

Las paredes estaban decoradas con fotografías en blanco y negro de mulas arando la tierra, hombres trabajando en el campo y mujeres con pañuelos en la cabeza ordeñando vacas.

Todo allí hacía referencia al pasado agricultor y montañés de Andorra.

La única pista del presente lujoso eran los clientes.

―No crea que un oficial de policía cena aquí a menudo. Aprovechando su visita, he convencido a mi jefe de que lo autorice. Pida tranquila, que paga el Cuerpo de Policía de Andorra.

―En ese caso, le doy mi palabra de que haremos un buen gasto.

En la carta, efectivamente, había caracoles. Por suerte, Sallent le sugirió que pidiera un trinxat y una escudella . Él, por su parte, dijo que «haría» el civet de jabalí.

Mientras Sallent elegía un vino, Laura sentía que el teléfono le quemaba en el bolsillo.

Si lo comentás con alguien, desaparezco.

¿Qué clase de amenaza era esa? ¿Cómo podía saber esa persona si se lo contaba a alguien o no?

―Acabo de recibir un mensaje anónimo en el que me ofrecen ayuda con el caso. Me advirtieron que cortarán la comunicación si hablo del tema con alguien.

―Veo que ha decidido correr el riesgo.

―¿Qué alternativa tengo? ¿ Ocultarle información?

Sallent se llevó a la boca un trozo de pan con aceite y asintió en silencio.

―De momento me han dado algo útil. ¿Usted sabe quién es Carlos Gardel?

―Hombre, andorrano rima con marciano, pero no son la misma cosa. Por supuesto que sé quién es Gardel.

―El mensaje incluye un artículo de un blog especializado en tango. Se ve que Gardel vivió casi la mitad de su vida con un proyectil de arma de fuego alojado en un pulmón. No lo mató de milagro.

―¿Entonces...?

―A nuestras víctimas les metieron una bala previamente disparada. La explicación más probable es que el asesino haya querido dejar un mensaje.

El camarero los interrumpió con la comida. El trinxat de Laura no iba a ganar ningún premio de estética, pero en cuanto probó el primer bocado le pareció sublime.

―Podría ser una casualidad, por supuesto ―admitió Laura―.

Pero si la música en el triángulo de vinilo es tango, entonces la cosa cambia, ¿no le parece?

No estaría de más pedirle a Núria Villaró que haga que su programa dé prioridad a los tangos de Gardel.

Además, con la ayuda de un experto, podríamos averiguar la época y el país en que se fabricó el disco.

―Me pongo con eso lo antes posible ―concedió el andorrano mientras se llevaba a la boca un trozo de jabalí―. ¿Cómo piensa seguir la conversación con la persona que le envió ese mensaje? ¿Está en Andorra?

―No lo sé. Me citó mañana a la mañana.

―¿En persona?

―Videollamada.

―Mejor. Así no correrá ningún peligro.

Laura asintió. No se le escapó que Sallent echaba una mirada fugaz en dirección a su barriga.