Los crímenes del Estanque Azul (Inspectora Lesley Clarke 7) Capítulo 83
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Capítulo 83

CAPÍTULO OCHENTA Y TRES

A Dennis se le tensó la mandíbula mientras el subinspector Gough cruzaba el aparcamiento a grandes zancadas.

—Dennis —dijo—, no esperaba verte por aquí.

«¿Ah, no?».

—Señor, ¿puedo preguntar qué hace usted aquí? —dijo Dennis.

—Podría preguntarte lo mismo.

—Tenemos una orden para detener a Kyle Kelvin por asesinato. —Dennis suspiró.

—Qué curioso. Yo tengo una orden para detenerlo por importación de droga.

—Esto es un caso de asesinato. —Dennis luchó por contener su frustración—. Tengo dos unidades aquí y estamos listos para actuar. No necesi...

Gough puso una mano en el hombro de Dennis. Dennis se la sacudió de encima.

—Mira, sargento Frampton. Hemos estado vigilando a Kyle Kelvin durante meses. Trabajando codo con codo con la policía de Devon. Esta es una de las mayores operaciones conjuntas de los últimos años en el Suroeste .

Dennis reflexionó. Se preguntó qué haría la jefa.

Pero él no era el jefe.

—Está bien —dijo—. Ambos lo queremos. Entre los dos, tenemos dos unidades armadas. —Se volvió hacia Turnberry—. Han trabajado juntos en operaciones como esta antes, ¿verdad?

—Desde luego.

—En ese caso, creo que deberíamos coordinar nuestros esfuerzos. —Dennis observó el rostro de Gough buscando una reacción—. Las dos unidades armadas pueden trabajar juntas; tenemos una unidad convencional y usted y yo podemos decidir quién de los dos efectúa la detención.

—Lo siento, sargento, pero seré yo. —Gough se volvió hacia Turnberry—. Muy bien. Esto es lo que va a pasar.

—Con todo respeto, señor —dijo Turnberry—, si no nos movemos rápido, Kelvin sabrá que estamos aquí.

Mi unidad entrará por la parte delantera de la casa.

La unidad de Gates puede ir por la playa para asegurarse de que nadie salga por ahí.

Aseguraremos la propiedad, verificaremos que el equipo de Gates tenga a los civiles a salvo y luego dejaremos que cualquiera de ustedes dos realice la detención.

—De acuerdo —dijo Gough tras mirarla fijamente.

«Menos mal».

—Bien —dijo Dennis. No iba a discutir sobre quién realizaba la detención de momento.

Eso sería algo que tendría que solucionar la inspectora—.

Kelvin ya me conoce; no me considera una amenaza.

Es más probable que abra la puerta si soy yo quien se lo pide.

—Esperó un momento y Gough asintió—. Bien. En marcha.

Turnberry volvió a su furgoneta. Dennis corrió de vuelta al coche de la inspectora y se subió de un salto.

—Allá vamos —le susurró a Katie.

—¿Qué está pasando? No sabía que seríamos tantos.

—Ni pregunte .

Condujo hacia la casa de los Kelvin y se detuvo enfrente. Le hizo un último gesto de asentimiento a Katie y luego bajó del coche y se dirigió al interfono.

Pulsó el timbre.

—¿Diga?

—Sargento Frampton, de la policía de Dorset. Me gustaría hablar con el señor Kyle Kelvin, por favor.

—Un momento.

Observó la puerta, resistiendo el impulso de dar golpecitos con el pie. «Mantén la calma».

—Adelante —dijo por fin la voz del interfono, seguida de un chasquido.

Dennis sintió ganas de lanzar un puñetazo al aire de alegría. Miró hacia atrás, a Katie en el coche, y agarró la radio.

Se giró de espaldas a la cámara y se la acercó a los labios.

—Puerta peatonal abriéndose.

—Atrás.

Dennis se alejó de la puerta mientras esta se abría con un clic. Cuando llegó al punto donde el camino de entrada se unía a la carretera, la furgoneta azul se detuvo y cuatro agentes de armas de fuego bajaron de un salto. Corrieron hacia la puerta y la empujaron para abrirla del todo.

Dennis saltó al coche y se alejó. Aparcó unas casas más allá.

—¿Y ahora qué? —le preguntó Katie.

—Nos quedamos quietos hasta que hayan hecho su trabajo.

Se giró en su asiento, ansioso por saber qué estaba ocurriendo. Sonó su teléfono.

—Jefa.

—Dennis, ¿ya lo tenéis?

—Los agentes de armas de fuego ya están dentro. Los Kelvin han abierto la puerta, gracias a Dios.

—Bien.

—Pero hay un problema.

—¿Qué pasa?

—Ha aparecido otra unidad. El subinspector Gough, de Crimen Organizado. Dice que él lo detendrá ya que tiene un rango superior al mío.

—Mierda. Ese cabrón entrometido. —Hubo una pausa—. Solo ha hecho esto porque se ha enterado de que íbamos a entrar. Joder.

Dennis hizo una mueca ante cada palabrota. Se frotó la frente.

—Lo importante es que lo pillemos, jefa.

—Es un asesinato, Dennis. Eso tiene prioridad sobre cualquier cosa que ellos tengan.

—Eso no lo sabemos.

—Tienes mi coche, así que ni siquiera puedo ir allí con vosotros. Mierda. —Soltó un suspiro.

—Lo siento, jefa. No puedes hacer mucho para...

—Está bien. Yo me encargaré. Tú simplemente haz lo que haga falta para asegurar que Kyle esté bajo custodia. Ya arreglaremos los cargos más tarde.

—Entendido, jefa.

Ella colgó.

—¿Problemas? —preguntó Katie.

Una voz salió de la radio de Dennis.

—¿Sí? —dijo él.

—Casa asegurada. Solo un civil. Una mujer anciana. Nos está echando una buena bronca.

—¿Y Kyle Kelvin?

—Está aquí con nosotros. ¿Quiere entrar y detenerlo?