Los crímenes del Estanque Azul (Inspectora Lesley Clarke 7) Capítulo 81
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Capítulo 81

CAPÍTULO OCHENTA Y UNO

Lesley bajó deprisa a la zona de análisis de vehículos, donde Dennis observaba a Gavin trabajar en el coche.

—Dennis —lo llamó—. Coge mi coche. Está fuera. Quiero que la subinspectora Young y tú realicéis la detención.

—¿Qué detención? —Dennis pareció sorprendido.

—Tenemos una orden de detención contra Kyle Kelvin. —Asintió—. Quiero que vayáis a casa de Arthur Kelvin ahora mismo y lo detengáis.

—Pero Kyle se marchó de la ca...

—Ha vuelto hace menos de una hora. —Sacudió la cabeza.

—¿Ah, sí? —Dennis la miró—. ¿Y por qué no vas tú, jefa?

—Tengo que hacer unas llamadas. Me aseguraré de que una unidad armada esté esperando cuando lleguéis. No entréis sin ellos, ni hasta que hayáis hablado conmigo.

—Entendido. —Él miró a Katie—. ¿Le parece bien?

—Por supuesto que sí. —A ella le brillaron los ojos.

—Bien —dijo Lesley—. Ahora idos, antes de que el comisario jefe cambie de opinión.

Dennis le lanzó una mirada extraña, pero no dijo nada. Lesley le entregó las llaves y ambos se apresuraron hacia las puertas, que Gavin había abierto a medias para ellos.

—Buena suerte —murmuró Lesley mientras el sargento y la subinspectora se agachaban para pasar bajo la puerta.

Regresó rápidamente escaleras arriba, a la sala de reuniones desde donde había llamado a Price. Realizó las llamadas pertinentes para asegurarse de que Dennis tuviera refuerzos en el lugar, dándoles instrucciones de que esperaran hasta que él llegara, y luego se recostó en su silla.

Arthur Kelvin: muerto. Darren Kelvin: en prisión. Y Kyle Kelvin: a punto de ser detenido.

¿Los había atrapado?

¿Estaba Elsa a salvo por fin?

Cogió su teléfono.

Elsa respondió al primer tono.

—Hola, cariño. Me están haciendo la última prueba del vestido.

—Seguro que estás preciosa. —Lesley sonrió.

—Eso dice la costurera. Pero claro, su trabajo es regalarme el oído.

—Tengo que contarte algo.

—Vale. —Elsa sonaba nerviosa—. ¿No me irás a dejar plantada?

Lesley soltó una carcajada. Se sentía más tranquila de lo que había estado en semanas, como si se hubiera quitado un peso de encima.

—Ni hablar, Elsa Short. Estás atrapada conmigo.

—Menos mal.

—Es por Kyle Kelvin.

Hubo una pausa.

—Ah.

—Esto es confidencial de momento, ya que todavía no ha sucedido, pero...

—Están a punto de detenerlo. —Elsa bajó la voz—. Por el asesinato de su tío.

—Lo has adivinado.

—No soy tonta.

—Elsa, ¿puedes prometerme algo? —le preguntó Lesley mientras se humedecía los labios.

—Voy a prometerte bastantes cosas el sábado.

—Esto es serio.

—De acuerdo —respondió Elsa—. ¿Qué quieres que te prometa?

—Prométeme que, si él o alguno de los suyos te llama, no lo aceptarás como cliente.

—¿Pensabas que lo haría?

—Solo quería estar segura. —Lesley apretó el puño contra la mesa.

—Puedes estarlo, cielo. Solo quiero quitarme a esa gente de encima. Esta mañana me ha llamado un cliente potencial. Alguien que no tiene nada que ver con ellos. Y espero no perderlo.

—Es una noticia fantástica. —Lesley se frotó el ojo—. Me alegro mucho.

—Sin embargo, le he dicho que no puedo hacer nada durante una semana. Tengo una luna de miel que disfrutar.

Lesley se rio.

—Y va a ser la mejor luna de miel de la historia.