Capítulo 66
CAPÍTULO SESENTA Y SEIS
—Will —dijo Lesley. El subinspector Varney no había dicho nada hasta el momento—. ¿De qué va todo esto?
Will Varney miró a través de la mampara que los separaba de la sala principal y volvió a mirarla a ella.
—¿Hay algún sitio un poco más privado?
—¿Crees que lo necesitamos?
—No quiero que el equipo vea tensión entre nosotros.
—No sabía que la hubiera, subinspector Varney. ¿Tú crees que sí?
—Me preocupa el sargento Frampton —dijo mientras se sentaba en la silla frente al escritorio de Lesley.
—Ah, ¿sí? ¿Te preocupa? —Lesley se dejó caer en su silla. El dolor de cabeza estaba remitiendo, pero aún no había desaparecido del todo.
—El año pasado estuvo de baja por problemas de salud mental, ¿no es así?
—La salud de Dennis no es asunto tuyo.
—¿Has visto cómo se comporta?
Lesley reprimió el impulso de mirar hacia la sala principal. Sabía que Dennis estaría recogiendo sus cosas, comprobando que tenía todo lo necesario, descolgando su abrigo del perchero y alisándolo sobre el brazo antes de llevarlo al coche.
Pero nada de eso indicaba problemas de salud mental. Dennis era un hombre meticuloso y siempre lo había sido.
—Will, creo que deberías tener cuidado con cómo me hablas. Soy tu superior y estoy a cargo de esta investigación. No sé a qué estarás acostumbrado en Bournemouth...
—No pretendo cuestionar tu autoridad, jefa.
—A mí no me lo parece —replicó Lesley alzando una ceja.
—Está bien. —Apoyó las palmas de las manos en las rodillas—. ¿Te importa si hago una sugerencia?
—Adelante.
—Creo que estamos descoordinados. Tenemos una serie de pistas y el equipo sale corriendo a seguirlas sin ningún tipo de supervisión.
—Will, yo...
Lesley se calló. Reflexionó.
No tenía por qué justificarse ante este hombre. Por supuesto que estaban siguiendo las pistas a medida que llegaban. Y no había forma de saber qué pruebas encontrarían hasta que las encontraran.
—Si tienes algún problema con la forma en que dirijo una investigación, siempre puedes solicitar el regreso inmediato al CID.
—No es eso lo que yo... —dijo palideciendo.
—No. —Lesley se puso de pie—. Estoy segura de que no.
Esa mañana había tenido que aguantar que la inspectora Pilton criticara sus métodos y le dijera qué hacer. La había soportado porque Carpenter estaba allí mismo y no le había quedado otra opción.
Pero aquello no lo iba a tolerar.
—Will, tú decides. No tenemos tiempo para debates sobre cómo se lleva esta investigación...
—Sé que estás bajo presión porque te vas a casar.
A Lesley se le subió la sangre a la cabeza. Se contuvo para no llevarse los dedos al punto donde más le dolía.
—¿Cómo te atreves?
—No pretendía... —dijo al tiempo que se echaba hacia atrás.
—Subinspector Varney —comenzó Lesley, y le hizo un gesto para que se levantara—, si prefieres no formar parte de esta investigación, eres libre de regresar a tu puesto a tiempo completo. También eres libre de presentar una queja formal si crees que eso te servirá de algo.
Él no dijo nada, evitando su mirada.
«Cobarde».
—Pero mientras tanto —continuó—, te sugiero que te concentres en ayudar a detener a quienquiera que haya matado a Arthur Kelvin y Amanda Frobisher.
—Jefa.
—Bien. Están a punto de hacerle la autopsia a Amanda Frobisher y les prometí que iría alguien. Vete al hospital de Poole y me llamas en cuanto terminen.