Capítulo 64
CAPÍTULO SESENTA Y CUATRO
El equipo estaba reunido en el despacho de Lesley cuando ella llegó a la sala principal. El subinspector Varney y sus dos colegas estaban de pie en un rincón. Dennis, Stanley y Mike se agrupaban alrededor del escritorio. Los seis esperaban en silencio.
—¿He dicho que podíais entrar aquí? —Lesley abrió la puerta de su despacho de un empujón.
—Lo siento, jefa. Yo los... —Dennis se puso en pie.
—No queríamos hacerte perder el tiempo esperando a que entráramos, jefa —dijo Varney dando un paso al frente.
Lesley miró a Varney y luego a Dennis, a quien dirigió una mirada inquisitiva; este negó con la cabeza.
«Genial». Ahora ambos equipos estaban enzarzados en una especie de duelo.
Bueno, ella sabía cómo lidiar con eso.
—Muy bien. Prestad atención. —Se acercó a la pizarra—. ¿En qué punto estamos? Mike y Meera, ¿cómo vais con las cámaras de seguridad?
Mike y Meera intercambiaron una mirada. Meera sonrió .
«Al menos estos se llevan bien», pensó Lesley.
—Conseguimos las grabaciones del ferry de Sandbanks —dijo Mike.
—Arthur Kelvin cogió el ferry de Sandbanks a Studland a las 19:12 horas del sábado. —Meera tenía su cuaderno abierto.
—¿Y regresó?
—Revisamos las imágenes del resto del sábado por la noche. Nada. —Meera levantó la vista.
—Eso no significa que no pudiera haber vuelto por la carretera —señaló Lesley.
—No obstante, significa que estaba vivo el sábado por la noche —dijo Mike—. Y apuesto a que las cámaras del Chipperies lo habrán grabado.
—¿Qué cámaras? —preguntó Lesley.
Mike se sonrojó.
—Tina y yo fuimos allí anoche. No tuvimos tiempo de cocinar, ya sabes, con el bebé y eso. Tina les preguntó si tenían cámaras de seguridad, y sí las tienen.
—¿Tina preguntó?
—Ejem. Sí.
—Vale. ¿Y tuviste oportunidad de ver esas grabaciones?
—El encargado no estaba —respondió negando con la cabeza—. Dijeron que volviera mañana. O sea, hoy.
—De acuerdo. Eso es una prioridad. Dennis, quiero que te encargues tú.
—Yo puedo... —dijo Mike.
—No hace falta. Dennis, ¿te parece bien?
—Por supuesto.
—Bien.
Katie Young murmuraba algo con Varney.
—¿Tenéis algo que añadir? —les preguntó Lesley.
—Perdona, jefa. —Varney levantó la vista—. Katie se estaba ofreciendo voluntaria para ir con Dennis.
—¿Ah, sí?
—Puede que haya más de una cámara —dijo Katie—. Entre dos podemos revisar las grabaciones más rápido que uno solo.
«Y también piensas que tus ojos jóvenes verán mejor que los suyos».
—Muy bien —dijo Lesley—. Dennis y Katie, vosotros os encargáis de las cámaras del Chipperies. ¿Tenemos ya algún resultado forense sobre ese cucurucho de patatas, Stanley?
—Todavía no, jefa. Les daré un toque en cuanto terminemos aquí.
—Quiero que Meera y tú investiguéis los movimientos de Kyle Kelvin el sábado y el domingo. —Lesley sacudió la cabeza—. Afirma tener una coartada. ¿Dennis?
—Dice que estuvo en una fiesta infantil en Plymouth el domingo por la tarde y que el sábado por la noche estuvo con una mujer llamada Lola Raymond en Exeter.
Katie levantó la mano.
—No hace falta que hagas eso, subinspectora Young —dijo Lesley—. ¿Qué pasa?
—Los niños. Amanda dijo que los hijos de Darren estaban en la casa el lunes. Pero estuvieron en Southampton todo el tiempo, con su madre. Eran los hijos de Kyle los que estaban allí.
—Buen trabajo. —Lesley dio un golpe en la pizarra—. Así que sabemos que Kyle mentía cuando dijo que no había llegado a la casa hasta ayer por la mañana.
—No necesariamente —le dijo Dennis—. Que sus hijos estuvieran aquí no significa...
—Tienes razón. —Lesley dio otro golpe en la pizarra—. Pero nos han estado mintiendo, lo que significa que esconden algo.
—¿Quieres que hablemos con la mujer con la que dice que estuvo? —preguntó Meera.
—Dudo que la encontréis. Y, aunque lo hagáis, solo dirá lo que Kyle le haya ordenado decir. No, quiero que Stanley y tú habléis con Tráfico. Conseguid grabaciones de las cámaras del sábado y el domingo. ¿De qué carreteras estamos hablando?
—Lo más probable es que haya cámaras en la A38 y la A35 —dijo Meera.
—Bien. Sabemos qué coche conduce Kyle, ¿verdad?
—Anoche iba en un todoterreno Honda, jefa —dijo Dennis—. Aunque no conducía él.
—No importa quién condujera. Si trajo ese vehículo desde Plymouth en las horas previas a la muerte de Arthur, sabemos que estaba en el condado.
—¿Estás segura de que fue Kyle? —preguntó Varney.
—No estoy segura de nada, la verdad —replicó Lesley con un suspiro—. Pero Kyle nos ha estado mintiendo, al igual que el resto de la familia. Creo que es un punto de partida tan bueno como cualquier otro. Voy a pasarme por el laboratorio forense.
—¿Estás segura?
—Sí, subinspector Varney. Estoy segura. —Lesley lo miró fijamente—. ¿Y podemos charlar tú y yo un momento?
—Por supuesto.
—A trabajar, entonces. —Lesley miró a su alrededor.
Meera le dedicó una sonrisa a Mike mientras se acercaba a Stanley y salía del despacho con él. Dennis hizo un gesto a Katie para que lo siguiera. Ella miró a Varney, quien asintió, y luego salió del despacho tras Dennis.
«¿Qué demonios está pasando ahí?».
—Mike —dijo Lesley.
—No me has asignado ninguna tarea, jefa.
—No. Quiero hablar contigo de algo. Espera en tu mesa mientras hablo con el subinspector Varney.
—Puedo ayudar a Stan y a Meera con lo de las cámaras mientras espero.
—Hazlo.
Mike esperó un momento y luego, al darse cuenta de que lo habían despachado, se levantó.
—Muy bien, Will —dijo Lesley volviéndose hacia Varney—. ¿Cuál es tu problema?