Capítulo 25
CAPÍTULO VEINTICINCO
—Y bien, ¿qué te contó Gough? —preguntó Lesley cuando Dennis entró en su despacho.
—No mucho. No dio ningún nombre concreto que, a su juicio, debiéramos indagar, y me dijo que las investigaciones que tienen en marcha no se detendrán porque Kelvin esté muerto.
—No. ¿Te dio algún detalle de esas investigaciones?
—No pudo. Gough sugirió que, si la petición se la hacía nuestro superintendente al suyo, podría ser más... fructífera.
Lesley asintió. Estaba segura de que Carpenter ya estaba hablando con gente. El problema era que no podía estar segura de quiénes eran ni de si pensaba contarle lo que averiguaba.
—Gracias, Dennis.
La puerta exterior se abrió y entró Mike. Al ver a los dos en el despacho, aceleró el paso y se unió a ellos.
—Mike —dijo ella—. ¿Cómo ha ido la autopsia?
—Bien.
—Me imagino que es un poco más fácil trabajar con Bamford que con Whittaker.
—Y que lo digas —dijo él, sonriendo .
—Sin música clásica.
—Nada de nada.
—Entonces, ¿encontró algo más que esa herida de arma blanca?
—Aún tiene que realizar el análisis toxicológico, pero no había indicios de ninguna otra herida.
—¿Signos de lucha? —preguntó Dennis.
—Nada. Las uñas intactas, sin arañazos ni hematomas en los brazos ni en ningún otro sitio. Si lo movieron, fue después de muerto. No hay livideces que indiquen lo contrario. Aparte de esa puñalada y las heridas de tanteo que tiene debajo, está en perfecto estado.
—Al menos eso facilitará la identificación por parte de su viuda —dijo Dennis.
—¿Ya está programada? —Lesley lo miró.
—Mañana por la mañana, según me han dicho.
—¿Solo la viuda o también la madre?
—Ni idea —contestó Dennis encogiéndose de hombros.
La puerta exterior volvió a abrirse: era Stanley. Los saludó con la mano, se quitó el abrigo, lo puso en el respaldo de su silla de modo que arrastraba por el suelo, se estremeció ostensiblemente y luego se unió a ellos en el despacho.
—¿Todo bien? —preguntó.
—Mike nos está poniendo al día sobre la autopsia —dijo Dennis.
—Ah. ¿Y? —Stanley miró a Mike.
—Solo la puñalada. Pero el doctor cree que las heridas de tanteo fueron fingidas.
—¿Ah, sí? —dijo Lesley.
—Así es. —Mike hizo un gesto de asentimiento—.
Están a la misma distancia unas de otras y todas tienen la misma profundidad.
Además, se hicieron después de que Kelvin muriera.
Deberían haber sangrado, pero no fue así.
Bamford opina que quienquiera que lo hiciera le apuñaló solo una vez y luego añadió esas heridas tras la muerte para que pareciera que lo había matado alguien que no sabía lo que hacía.
—Astuto —masculló Dennis.
—No lo suficiente —le dijo Lesley—. Bamford no se dejó engañar.
—Se preguntó si Whittaker se habría dado cuenta de lo mismo—.
Así que —continuó— Kelvin fue asesinado de una sola puñalada en el abdomen, con un movimiento firme hacia arriba.
—Señaló la pizarra, que ahora tenía fotos de la escena del crimen. Había un primer plano de la herida.
—Hacia arriba —dijo Dennis—. ¿Significa que fue alguien más bajo que él?
—No necesariamente. No sabemos en qué posición estaban ambos en ese momento.
—Ponte frente a mí. —Lesley caminó hacia el espacio entre el escritorio y la pizarra y le hizo un gesto a Mike para que la siguiera. Era alta, pero Mike le sacaba unos siete centímetros.
Mike miró a Dennis, que le dio el visto bueno con la cabeza, y luego se colocó delante de ella.
Lesley echó una mano hacia atrás. Se detuvo.
—¿Sabemos si el asesino era diestro o zurdo?
—La herida entra de derecha a izquierda —dijo Mike—. Así que probablemente diestro.
—A menos que también fingieran eso —sugirió Dennis.
—Sería difícil —dijo Lesley—. Necesitaría usar su brazo más fuerte para asestar una puñalada mortal en un solo movimiento.
—Si es que fue un hombre —la corrigió Dennis.
—Bien visto. —No conocía a muchas mujeres con la fuerza necesaria para reducir a un hombre como Kelvin y apuñalarlo. Pero no era algo imposible—. Quiero los resultados de toxicología en cuanto lleguen —dijo—. Si a Kelvin lo pillaron por sorpresa, podrían haberlo drogado.
—Le he pedido al patólogo que los envíe en cuanto los tenga —dijo Mike .
—Bien.
Lo miró y luego bajó la vista hacia su pecho. Respiró hondo y volvió a echar el brazo derecho hacia atrás. Se lanzó hacia él, frenando cuando su puño hizo contacto justo debajo de la caja torácica.
—Uf —dijo Mike.
—Lo siento. No pretendía hacerte daño.
—No me has hecho nada. —Mike se encogió de hombros—. Solo se me ocurrió que debía añadir efectos de sonido.
Stanley reprimió una carcajada.
—Esto no tiene gracia —dijo Lesley—. Sí, sé que es Arthur Kelvin. Ninguno de nosotros está precisamente de luto por su muerte. Pero hay una viuda en la que pensar.
—Y las posibles consecuencias —añadió Dennis—. Puede que sus sobrinos quieran venganza.
—A menos que fueran ellos quienes lo mataron. —Su puño seguía contra el pecho de Mike. Lo retiró y caminó hacia la pizarra.
—La herida está centrada —dijo—. Para conseguir ese ángulo, tengo que atacarte desde un lado. —Inclinó la cabeza, examinando la foto, y luego la quitó de la pizarra. Se la mostró al resto del equipo.
—Quizá estaba tumbado —sugirió Stanley.
—O sentado —añadió Mike.
—Quiero saber exactamente cómo murió Kelvin —puntualizó Lesley—.
Sabemos que fue una única puñalada, pero no sabemos cómo se infligió.
Mike, ¿puedes trabajar con uno de los nuevos agentes que vamos a incorporar para establecer posiciones, ángulos y ese tipo de cosas?
Pídele al doctor Bamford una imagen en 3D.
—Eso será caro —dijo Dennis.
—El superintendente Carpenter dice que podemos disponer de todos los recursos que necesitemos —replicó Lesley, mirándolo. Sabía que eso no era estrictamente lo que él le había dicho, pero se acercaba lo suficiente—. Así que tenemos presupuesto.
—Sin problema —dijo Mike. Extendió la mano para coger la foto—. ¿Qué agentes nuevos?
—El subinspector Varney, de Bournemouth, va a traer a dos de su equipo. Puedes trabajar con una de las agentes.
—Meera Vedra. La conozco.
—Perfecto.
Mike seguía con la mano extendida. Lesley bajó la vista hacia la foto.
—No —dijo—. Esta se queda en la pizarra. Tendrás que pedir que impriman otra copia.
—Esa y todas las demás —dijo Stanley.
—Me parece justo. Hablaré con Gail.
—Hazlo.