Los crímenes del Estanque Azul (Inspectora Lesley Clarke 7) Capítulo 18
21%

Capítulo 18

CAPÍTULO DIECIOCHO

—Muy bien —dijo Lesley al volver a entrar en su despacho. Dennis estaba frente a la pizarra, anotando nombres en un árbol genealógico—. ¿Qué tienes?

—No me siento cómodo con esto. —Dennis dio un paso atrás y le puso el capuchón al rotulador. Lo dejó con cuidado sobre el escritorio de ella, asegurándose de que quedara alineado con el borde.

—Lo que puedas decirme, de momento lo dejamos sin anotar —suspiró Lesley—. ¿Te preocupa que alguien en esta oficina vaya a contarles a los Kelvin lo que estamos discutiendo?

—Son los Kelvin, jefa. Creo que hay muchas posibilidades de que tengan a alguien de la policía en nómina. A más de uno.

—Y ahora mismo estarán en alerta máxima.

—Sin ninguna duda.

—Y todo el mundo sabe en qué estamos trabajando.

—Algo así no se mantiene en secreto en una comisaría, jefa —dijo Dennis, asintiendo—. Todo el edificio va a saber lo que estamos haciendo aquí. Estarán fascinados.

—Tal vez eso sea algo bueno .

—¿Por qué?

—El jefe acaba de autorizar todas las horas extras que necesitemos. Estoy segura de que no habrá problema en reclutar a unos cuantos cuerpos más.

—¿Cuerpos?

—Agentes, Dennis. Necesitamos a tanta gente en este caso como podamos, para poder cerrarlo antes de que se vuelva en nuestra contra.

—Y antes de tu boda.

—Eso no tiene nada que ver, y bien que lo sabes —replicó, lanzándole una mirada.

—¿Tienes planeada una luna de miel?

—Ya sabes que no soy del tipo de persona que se va de luna de miel, Dennis.

—Pero la señorita Short...

—Ella tampoco. Pero sí, por si te interesa saberlo, nos vamos fuera unos días. A Escocia.

—Qué bien. Pam y yo fuimos allí el año después de casarnos.

—Imagino que habrá cambiado un poco desde entonces.

—Las montañas no habrán cambiado. Ni los lagos.

—No. —Elsa había alquilado una cabaña con vistas al lago Lomond. Aislada, según ella, con unas vistas increíbles. Sharon volvería a Birmingham esa semana y Lesley tendría a Elsa para ella sola.

Entre su trabajo y las presiones del nuevo negocio de Elsa, por no hablar de todos los preparativos de la boda, hacía tiempo que no pasaban tiempo juntas. Tenía muchas ganas de que llegara el momento. Más que de la propia boda, a decir verdad.

—Quizá tengas razón, Dennis. Pero solo son cuatro días. Tú puedes encargarte de todo mientras yo no esté, si llega el caso. ¿O no puedes?

—Puedo —respondió apretando los labios.

—Bien. Y si traigo a un par de agentes más, tal vez a otro sargento, te ayudará a gestionar la carga de trabajo.

—No será necesario.

—¿Qué te parece si te dejo elegir a quién traemos? Tú sabrás con quién has trabajado bien en el pasado y en quién podemos confiar. Con la baja de Tina andamos escasos de personal de todos modos.

—Un par de chavales de Swanage y...

—No todos chicos, por favor, Dennis. Ya hay bastantes. Al menos una mujer. Preferiblemente dos.

—Está bien. —Dennis frunció el ceño, pensativo—. ¿Qué tal el subinspector Varney de Bournemouth? Y dos de su equipo, las subinspectoras Vedra y Young.

—¿Nombres de pila?

—Will, Meera y Katie, respectivamente.

—Suena perfecto. Hablaré con el comandante de la unidad del subinspector Varney.

—Aunque no los necesitaremos.

—Sí los necesitaremos, Dennis. Vamos a tener muchas pistas que seguir en este caso y necesitamos manos.

—¿Qué te hace pensar eso?

—Ya has anotado los nombres de al menos ocho miembros de la familia.

El jefe ha aceptado poner bajo vigilancia a tres de ellos.

Luego tenemos el arma, la autopsia y cualquier otra prueba forense que Gail descubra.

Y quiero a alguien hablando con Crimen Organizado, revisando cualquier información de inteligencia que puedan darnos.

—Yo puedo hacer eso.

—¿Tienes un contacto de confianza en ese equipo?

—El subinspector Gough —hizo una pausa—. El inspector, el antiguo inspector Mackie, estuvo trabajando con él antes de jubilarse. Un buen tipo.

—Muy bien. —Lesley lo miró, preguntándose en qué caso había trabajado Gough con Mackie—. ¿Hay alguien en esa pizarra por quien deba preocuparme? Tenemos a la madre, a la esposa, a los sobrinos y al hermano desaparecido. ¿Es una tía la que has añadido?

—Lydia. La hermana de Gerard.

—¿Sigue entre nosotros?

—No estoy seguro.

—¿Qué edad tendría si lo estuviera?

—Ochenta y tantos.

—Entonces es poco probable que sea una amenaza.

—Así es —asintió Dennis.

—De acuerdo, eso en cuanto a la familia. ¿Y qué hay de los empleados, de los socios comerciales?

—Eso va a dar lugar a una larga lista de posibles sospechosos, jefa.

Lesley se desplomó en su silla. Dennis tenía razón.

Con una víctima como Arthur Kelvin, no podían empezar por los posibles sospechosos o estarían aquí todo el año.

En su lugar, tenían que centrarse en las pruebas.

Solo podía esperar que quienquiera que lo hubiera arrojado al Estanque Azul hubiera dejado algún rastro.

—Está bien —dijo—. Habla con tus amigos de Crimen Organizado. Investiga antecedentes. Pero no empecemos a fondo todavía. Quiero ver qué encuentran los forenses primero.