Capítulo 104
CAPÍTULO CIENTO CUATRO
El superintendente Carpenter tenía una visita cuando Lesley entró en su despacho.
—Señor —dijo ella, alternando la mirada entre él y el otro hombre. Era mayor que Carpenter, calvo por arriba y con el pelo cano alrededor de las orejas. Le dedicó una mirada severa.
—Inspectora Clarke —dijo el superintendente—. Este es el superintendente Phipps, de la policía de Hampshire.
—Encantada de conocerlo, señor.
—Él se encargará de dirigir la nueva investigación sobre la muerte del inspector Mackie.
—Ah —Lesley tragó saliva—. Muy bien, señor. ¿Necesitará la colaboración de mi equipo?
Phipps parpadeó, mirándola. Tenía los ojos casi anormalmente pequeños.
—Supongo que tomaremos declaración a algunos miembros de su equipo. Al menos a los que estaban aquí cuando ocurrió —su voz sonaba fina y estridente.
—Muy bien.
Había algo en aquel hombre que puso sus sentidos en alerta. Pero tenía que confiar en que haría un trabajo exhaustivo.
—He estado recopilando pruebas y puedo repasarlas con usted, si lo desea.
Phipps negó con la cabeza y le dedicó una sonrisa que no pasó de sus labios.
—Puesto que usted no estaba aquí en ese momento, inspectora Clarke, no creo que necesite su colaboración. Pero gracias por el ofrecimiento.
—De acuerdo. —Lesley miró a Carpenter—. Hemos realizado tres detenciones en el caso Fogarty y Lawson.
El rostro del superintendente se iluminó.
—¿Tres?
—Bueno, para ser exactos, nosotros hemos hecho dos y Asuntos Internos, una.
—¿Así que por fin han detenido a Davison?
—Sí, señor. Por lo que sé, está cooperando plenamente y creo que evitará una pena de prisión.
—Perderá su trabajo y se lo tendrá bien merecido —dijo Phipps—. Hay que ser gilipollas.
Lesley no dijo nada.
—¿Quiénes son los otros dos detenidos? —preguntó Carpenter.
Lesley sonrió, apretando un puño dentro del bolsillo.
—Darren Kelvin, señor. Y Stephen Leonard.
Carpenter abrió los ojos de par en par. Miró a Phipps y luego se recompuso.
—¿De veras?
—Sí, señor. El cabo Legg y el subinspector Brown los vieron saliendo de la propiedad donde el agente Davison estaba retenido. Davison ya ha aportado pruebas contra ellos en su declaración escrita y lo ratificará en el juicio. Leonard disparó a Fogarty y a Lawson. Davison fue testigo.
—El testimonio de Davison está viciado —dijo Phipps—. Fue cómplice.
—Creo que podemos confiar en él, señor.
—Buen trabajo, Lesley —dijo Carpenter—. Aunque eso no te libra de lo demás.
—No, señor —vaciló—. ¿Me necesita para algo más?
—No —la despidió con un gesto.
Salió del despacho dándose cuenta de que tenía las palmas de las manos sudorosas.