Los crímenes de la playa de fósiles (Inspectora Lesley Clarke 6) Capítulo 99
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Capítulo 99

CAPÍTULO NOVENTA Y NUEVE

Mike condujo hacia Poole, siguiendo la ruta que pensaba que habían tomado los agentes autorizados. Habían ido mucho más rápido que él, con las luces azules puestas y las sirenas cuando las necesitaban. Pero él hacía lo que podía por seguirles el ritmo.

—¡Por aquí! —gritó Stanley—. ¡Gira a la izquierda!

Mierda. Se había pasado el desvío.

Mike pisó el freno a fondo y dio marcha atrás. Tomó el desvío a la izquierda.

—Es por ahí —dijo Stanley, agitando el móvil frente a él—. Hacia la derecha.

Aún no habían tenido tiempo de parar y programar el GPS.

—Estos malditos polígonos industriales —masculló Stanley—. Son como laberintos. ¡Ahí!

Mike vio el coche de la inspectora más adelante. No había nadie cerca.

—Bien —dijo—. Deben de estar en el edificio.

—Aparca justo detrás —dijo Stanley—. Así entraremos tras ellos.

—No saben que ya hemos llegado. Podría ser peligroso.

—Sí, tienes razón —gruñó Stanley.

Mike se acercó al coche de la inspectora y aminoró la marcha para aparcar detrás. Justo entonces, un coche pasó a toda velocidad en dirección contraria, rozándole el retrovisor. Un potente Audi negro con matrícula reciente.

Mike lo miró entrecerrando los ojos.

—¡Joder! —gritó Stanley.

—¿Qué?

—Es Darren Kelvin, el sobrino.

—¿En serio? —Mike no consiguió ver el interior del coche; ya los había adelantado.

—Síguelo, Mike. Sigue a ese cabrón.

Mike revolucionó el motor y dio la vuelta en la calzada. Le chirriaron los frenos y una nube de polvo rodeó el coche.

—Joder —resopló Stanley—. No había hecho esto nunca.

—¿No eras conductor de respuesta rápida?

—Me refiero a hacerlo en un coche camuflado.

—Pon el rotativo —le dijo Mike.

—No queremos que sepan que vamos detrás de ellos.

—Hay que alcanzarlos. De todas formas se van a dar cuenta de nuestra presencia.

Stanley así lo hizo y Mike pisó el acelerador, con los sentidos alerta mientras salían a toda velocidad del polígono industrial.