Los crímenes de la playa de fósiles (Inspectora Lesley Clarke 6) Capítulo 92
86%

Capítulo 92

CAPÍTULO NOVENTA Y DOS

—Vale, ¿y ahora qué? —preguntó Lesley.

Dennis se encogió de hombros.

—Tenemos que averiguar si el resto del equipo ha encontrado algún otro lugar donde pueda estar Davison.

—También tenemos que saber dónde vive Darren Kelvin en realidad.

Dennis asintió y Lesley arrancó el coche.

—¿Adónde vamos?

—No lo sé —dijo ella—, pero no quiero quedarme aquí sentada. Vayamos hacia Bournemouth. Llama a Tina, a ver si se le ocurre algo.

—De acuerdo. —Dennis cogió el teléfono—. Tina, soy el sargento... Vale... Sí. —Frunció el ceño—. Quiere hablar contigo, jefa. —Puso el manos libres.

—Tina —dijo Lesley. Estaban pasando por Branksome Chine, la carretera descendía hacia el mar y luego volvía a subir serpenteando hacia el interior—. La dirección que tenemos de Darren Kelvin es una propiedad de alquiler. La inquilina no sabe nada sobre él. Necesito que localices su domicilio real.

—Sin problema. Pero tengo aquí al superintendente. Quiere hablar contigo.

—¿En serio? ¿Por qué no me ha llamado directamente?

—Tengo que hablar contigo sobre Christian Davison —dijo Carpenter.

Lesley miró el teléfono.

—Estamos intentando localizarlo, señor. Estoy segura de que entenderá que...

—Inspectora Clarke, quítame del altavoz ahora mismo.

«Mierda».

Dennis le hizo un gesto para que aparcara. Lesley negó con la cabeza y se paró en doble fila justo antes de la rotonda de County Gates. Un coche tocó el claxon detrás de ella.

—Sí, sí, lo que tú digas —masculló, y salió del coche arrebatando el teléfono de Dennis.

—Señor, estoy sola. ¿Qué ha pasado?

—Christian Davison ya está siendo investigado.

—¿Por quién?

—Asuntos Internos, lo llevan vigilando un año.

—¿Bajo qué cargos?

—Lo siento, Lesley, eso es todo lo que sé.

—Aun así tenemos que encontrarlo. Está en peligro, señor. Si sabe quién mató a Fogarty y a Lawson, podría ser el siguiente.

—Lo sé.

¿Eso era todo lo que iba a decir?

—¿Compartirán su información con nosotros?

—Ya sabes cómo va esto…

Lesley gruñó y le hizo un gesto obsceno a un coche que pasaba tocando el claxon con estrépito. Había tenido bastantes tratos con el departamento de Asuntos Internos en las Midlands cuando investigaron a su entonces jefe, David Randle. Resultó que estaba implicado en el crimen organizado.

¿Estaba volviendo a pasar todo igual?

Se llevó la mano a la nuca. Su antigua herida le palpitaba.

—Vale —dijo—. ¿Qué puede decirme?

—No mucho. Fueron a su casa ayer y no estaba allí.

—Eso ya lo sabemos.

—Ya. Mira, Lesley, Asuntos Internos no quiere que interfiramos en esto. Afecta a una operación importante.

—Davison podría morir. Es un policía en activo. ¿De verdad Asuntos Internos quiere que lo dejemos a su suerte?

—No. Quieren llevar a cabo la búsqueda ellos mismos.

«Y una mierda».

—Señor, si por casualidad lo encuentro, no voy a dejarlo donde está.

—Contaba con que dirías eso.

Era una aprobación tácita. Carpenter intentaba cubrirse las espaldas, pero no quería la muerte de Davison sobre su conciencia.

—¿Eso es todo, señor?

—Sí.

—¿Puede ponerme con Tina otra vez, por favor?

—Le pedí que saliera de la oficina.

—¿Puede pedirle entonces que me devuelva la llamada, por favor?

—Puedo. Pero, Lesley, no hagas ninguna estupidez.

—No, señor.

La línea se cortó.

«Maldita sea», pensó Lesley mientras regresaba al coche.

—Soy el enemigo público número uno, aquí parado —dijo Dennis.

—Lo siento.

—¿A qué ha venido todo eso?

—Asuntos Internos ha estado investigando a Davison.

—Eso ya lo sabíamos.

—No, lo llevan vigilando un año.

Dennis inspiró hondo.

—Y Carpenter quiere que te eches atrás.

—Eso es lo que dice. Pero no es lo que quiere. Pon a Tina al teléfono otra vez. Tenemos que localizar a Kelvin.