Los crímenes de la playa de fósiles (Inspectora Lesley Clarke 6) Capítulo 56
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Capítulo 56

CAPÍTULO CINCUENTA Y SEIS

Lesley irrumpió en la oficina, con la mente a mil por hora. Tenía preguntas que quería hacerle al superintendente Carpenter, pero no con Matt Crippins delante. También tenía preguntas que quería hacerle a Matt Crippins, pero no con el superintendente delante.

Apretó los dientes mientras abría la puerta y se forzó a sonreír.

—Ya he vuelto, chicos —dijo—. ¿Qué tal vamos?

Dennis levantó la vista.

—Ha llegado una nueva prueba importante de la policía científica.

—Eso es prometedor.

El corazón le latía con fuerza. Intentó apartar los pensamientos sobre lo que le había dicho el superintendente. ¿Estaba su trabajo en juego? ¿El de Zoe?

Pero entonces, ese caso... ¿estaba Elsa en peligro?

—Adelante —le dijo a Dennis.

Él miró hacia la puerta.

—Vas a tener que contarle esto a Carpenter.

Lesley alzó la vista al techo. Lo último que necesitaba era otra charla con el superintendente.

—¿Qué es, Dennis? Dímelo de una puñetera vez.

El sargento le lanzó una mirada de reproche. Lesley levantó una mano para calmarlo.

—No estoy para sermones, Dennis. No estoy pasando un buen día. Limítate a decirme qué ha encontrado Gail.

Dennis se le acercó y bajó la voz.

—El arma que se usó para matar a Catherine Lawson y Kenneth Fogarty era de dotación policial.

Lesley se quedó con la boca abierta.

—A mi despacho.

Dennis la siguió adentro. Lesley echó un vistazo atrás y vio que Mike y Stanley se esforzaban por no mirarlos.

—¿En serio? —le preguntó a Dennis—. ¿Un arma de la policía?

Dado que Fogarty y Lawson habían sido socios en el bufete de Elsa, esperaba que fuera cosa del crimen organizado.

¿Significaba eso que la policía estaba implicada en los asesinatos? ¿Era otro caso de corrupción que añadir a una lista cada vez más larga?

—¿El arma de quién? —preguntó—. ¿Qué unidad?

—Estamos intentando determinarlo ahora mismo. Fue hace diez años. Los archivos no están como deberían. No se ha digitalizado todo.

Lesley se pasó una mano por el pelo.

—Vale. Esa es nuestra principal prioridad. Tenemos que averiguar a qué unidad pertenecía esa arma y qué agente estaba autorizado a usarla.

Dennis ladeó la cabeza.

—¿Qué te crees que estamos haciendo?

—Perdona, Dennis. No necesito decirte cómo hacer tu trabajo. Pero ponte a ello, ¿vale?

Lesley bajó la vista hacia la moqueta y respiró hondo un par de veces. «Elsa, ¿dónde estás?». Se obligó a levantar la mirada.

—Tengo que decírselo al superintendente.