Los crímenes de la playa de fósiles (Inspectora Lesley Clarke 6) Capítulo 55
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Capítulo 55

CAPÍTULO CINCUENTA Y CINCO

—¿Qué ha pasado? —preguntó Lesley, mirando a Matt—. ¿Es por Sadie?

Matt le devolvió la mirada, con expresión impasible.

—Te sugiero que tomes asiento —le dijo Carpenter.

Lesley se apresuró a sentarse a su lado en el sofá.

—¿Está bien Sadie? —preguntó, mirando a Matt.

Él asintió y luego miró de reojo a Carpenter.

—¿Qué está pasando, señor? —preguntó Lesley—. ¿Vamos a reabrir la investigación sobre la desaparición de Sadie?

—No es exactamente así —dijo el superintendente Carpenter.

—Entonces, ¿de qué se trata?

El superintendente cogió la taza, dio un sorbo y la volvió a colocar en el platillo.

Lesley se dio cuenta de que había dos tazas de café en la mesa, entre él y Matt Crippins. Se preguntó hasta qué punto se conocían aquellos dos hombres.

—Matt —dijo—, ¿quiere decirme por favor qué está pasando?

Él se echó hacia atrás y cruzó un tobillo sobre la rodilla.

—Sadie ha vuelto. Y tiene información que no he tenido más remedio que contarle a su superintendente.

Lesley metió la mano debajo de la pierna y se sentó sobre ella con fuerza.

Típico que aquello hubiera sucedido mientras ella estaba fuera, en Lyme Regis. Si hubiera estado allí, habría podido pararle los pies a Matt Crippins y evitar que el superintendente se metiera.

—¿Qué información? —preguntó, manteniendo la voz firme.

Matt miró al superintendente.

Carpenter se inclinó hacia delante y apoyó los codos en las rodillas. Giró la cabeza para mirar a Lesley.

—Sadie ha conseguido hacerse con una copia de la nota de suicidio del inspector Mackie.

Lesley lo miró con el ceño fruncido.

—¿Cómo lo ha hecho?

—Habló con su mujer —dijo Matt.

—Pero Gwen no tenía la nota. Estaba en el depósito de pruebas.

—¿Cómo sabes tú eso? —preguntó el superintendente.

—Bueno, por supuesto que estaba en el depósito de pruebas. Formaba parte del expediente del caso que llevó al forense a declararlo suicidio. La policía la habría conservado.

—Parece que Gwen Mackie tenía una copia —dijo Matt.

Lesley se hundió en el asiento. ¿Por qué Gwen no se lo había dicho ni a ella ni a Zoe?

—Entonces, ¿Sadie consiguió una copia de la nota de suicidio del inspector Mackie a través de su viuda?

—Sí —dijo el superintendente Carpenter.

Lesley pensó en las conversaciones que había tenido con Petra McBride, la psicóloga a la que había pedido que echara un vistazo a la nota de Mackie.

Gail había confirmado que la nota la había escrito Mackie. Pero Petra había examinado el estilo de escritura y había llegado a la conclusión de que, aunque fuera la letra de Mackie, no eran sus palabras.

Tragó saliva.

—¿Qué ha descubierto Sadie con la nota? —le preguntó a Matt.

—No puedo decírselo ahora mismo, pero publicaremos un artículo al respecto. Le he dado a su superintendente información suficiente para que reabra la investigación.

Carpenter asintió.

Lesley se preguntó por qué no le plantaba cara a Matt. ¿Qué estaba pasando?

—Señor —dijo—. ¿Vamos a reabrir la investigación sobre la muerte del inspector Mackie?

—Sí. —Se alisó las manos sobre las rodillas—. Y habrá una investigación interna sobre la conducta de ciertos agentes en relación con el caso.

Lesley se puso rígida.

—¿Qué agentes?

Carpenter se volvió hacia ella.

—No tienes que preocuparte por eso. Pero anda con ojo, Lesley. A partir de ahora, tienes que asegurarte de ceñirte al procedimiento.