Los crímenes de la playa de fósiles (Inspectora Lesley Clarke 6) Capítulo 18
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Capítulo 18

CAPÍTULO DIECIOCHO

Tina estaba sentada en su sitio de siempre en el sofá, con la atención centrada en la televisión. Era como si los últimos cinco años no hubiesen pasado: sentada en el sofá de su madre, con los pies en alto, una manta sobre las rodillas, una taza en las manos y EastEnders en la tele.

Su madre entró con su taza y se sentó a su lado. Le puso una mano en la rodilla.

—¿Qué tal Naomi?

Tina sonrió.

—Feliz. Cansada, pero feliz. El bebé es una monada.

—Los bebés suelen ser monos —respondió su madre—. No duermen mucho ninguno de los dos, pero es lo normal. Me recuerda a ti; me tuviste en vela todas las noches durante seis meses.

Tina apartó la rodilla de la mano de su madre.

—Si me dieran una libra por cada vez que me has contado esa historia… —Sintió que le rugían las tripas y se calló.

Su madre se rio.

—Me gusta acordarme de cuando eras pequeña. Te echo de menos. Winfrith está muy lejos.

Tina dio un sorbo de té. En la pantalla, dos personas se gritaban. Hacía tiempo que no veía EastEnders . No había cambiado.

—¿Qué tal ese novio tuyo nuevo? —preguntó su madre.

—Ya no es tan nuevo —respondió Tina—. Llevamos juntos cuatro meses, mamá.

—¿Crees que duraréis?

Tina apretó los dientes. «Vaya interrogatorio».

—Eso espero.

—¿Podría no ser así?

—No he dicho eso.

Annie tenía un don para tergiversar lo que Tina decía y convertir cualquier situación en una catástrofe.

—Entonces, ¿hay alguna razón en particular para que esperes que no dure?

—No, mamá.

Tina se inclinó, dándole la espalda a su madre, y colocó la taza en la mesa de al lado. Se quedó mirando una foto suya de 2004. Diez años, con el uniforme del colegio y el pelo impecablemente peinado.

—Ninguna razón. Todo va bien. Mike es un encanto.

—Muy bien —dijo su madre—. Me gustaría conocerlo.

Tina se volvió hacia ella.

—Puede que lo conozcas con este caso. Igual tiene que venir.

Su madre alzó una ceja.

—No quiero conocerlo porque tenga que trabajar en Lyme Regis, cielo. Quiero conocerlo porque lo traigas tú de visita. Venid un fin de semana, os quedáis aquí.

Tina miró al techo. Oía a la jefa moverse por la habitación de arriba.

¿Qué le parecería a Mike quedarse en esa casa?

Las paredes eran finas; las camas, incómodas.

Para Tina, era su hogar. Pero no le tenía tanto cariño como para no verlo a través de los ojos de otra persona.

Se preguntó qué estaría pensando la inspectora al respecto.

—Se lo pediré, mamá —dijo.

Mike tendría que visitar Lyme Regis, tendría que conocer a su familia. Se lo debía a su madre y a su hermana.

Se recostó en el sofá. EastEnders estaba terminando y empezaba un programa de cocina.

—Estoy muy a gusto aquí, mamá.

—Y yo de tenerte. —Su madre señaló hacia el techo—. ¿Cómo es ella?

—Tiene nombre.

—¿Cómo es Lesley?

Tina se rio.

—No me acostumbro a llamarla así, aunque estemos a punto de dormir bajo el mismo techo.

—¿Tiene novia? —preguntó Annie.

—Sí, mamá. —Tina notó que un deje de exasperación se colaba en su voz—. Se llama Elsa. Parece maja; es abogada.

Annie dejó su taza y se levantó.

—No es asunto mío —dijo—. Solo espero que te trate bien. Eso es todo. No hay muchas mujeres a su nivel en la policía.

—Mamá, estamos en el siglo XXI.

—Solo digo eso. Asegúrate de que se porta bien contigo.

Tina vio a su madre salir de la habitación. No tenía mucho control sobre el comportamiento de la inspectora; eso solo dependía de ella. Pero, hasta ahora, la jefa la había tratado bien. Sabía que no habría llegado a su rango sin el apoyo de Lesley.

¿Seguiría siendo así ahora que era un miembro permanente del equipo o sería una más del montón? Tendría que encajar.

Se echó hacia atrás y dejó que la televisión acaparara su atención. Mañana tocaría madrugar. Debería irse a la cama. Pero, por ahora, sentada allí, mientras revivía su juventud en el sofá de su madre, era bastante feliz.