LOS CASOS DE OSVALD TRUMAN Capítulo 32 — El secreto de la mansión
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Capítulo 32 — El secreto de la mansión

A la mañana siguiente regresé al lago.

El jardín estaba cubierto por una neblina baja que apenas dejaba ver los árboles del fondo. El terreno estaba húmedo y el aire tenía ese silencio pesado que aparece antes de la lluvia.

El jardinero estaba trabajando cerca del sendero.

—Buenos días —dije.

—Buenos días, detective.

Se apoyó en la pala.

—¿Otra vez por aquí?

—Sí.

Miré hacia los árboles.

—Quisiera ver el lago otra vez.

El hombre no hizo preguntas.

—Por aquí.

Caminamos por el mismo sendero estrecho que había recorrido el día anterior. Las hojas húmedas crujían bajo nuestras botas.

El lago apareció entre los árboles.

El agua estaba oscura y quieta, con una ligera capa de niebla flotando sobre la superficie.

Me acerqué a la orilla.

—¿Es profundo? —pregunté.

—Más de lo que parece.

—¿Alguien nada aquí?

—No.

—¿Por qué?

El jardinero se encogió de hombros.

—El fondo es irregular.

Miré el agua durante unos segundos.

—¿Alguna vez lo han vaciado?

—No desde que trabajo aquí.

—¿Cuánto tiempo lleva?

—Seis años.

Asentí.

Me agaché cerca de la orilla.

La tierra estaba húmeda, pero el barro parecía haber sido removido en algunos puntos. No eran huellas claras, pero sí señales de que alguien había estado allí más de una vez.

Me puse de pie.

El jardinero apoyó la pala contra el suelo.

—¿El personal viene hasta aquí con frecuencia?

—No.

—¿Los niños?

—Tampoco.

Asentí.

Miré nuevamente la superficie del lago.

El agua estaba completamente quieta.

Demasiado quieta.

—Gracias —dije finalmente.

El jardinero volvió a su trabajo sin hacer más preguntas.

Caminé lentamente hacia el sendero que conducía a la casa.

Mientras regresaba miré una vez más el lago entre los árboles.

Un lugar apartado.

Profundo.

Y lo suficientemente oculto para que algo desapareciera allí sin que nadie lo notara durante mucho tiempo.

No dije nada.

Pero por primera vez desde que había comenzado la investigación, una idea empezaba a tomar forma con claridad.

Si alguien quería ocultar algo en esa propiedad…

no lo haría dentro de la casa.

Lo haría allí.