LOS CASOS DE OSVALD TRUMAN Capítulo 28 — La sospecha se estrecha
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Capítulo 28 — La sospecha se estrecha

Salí de la conversación con la señora Whitaker con más preguntas que respuestas.

Caminé lentamente por el pasillo del primer piso mientras repasaba mentalmente todo lo que había escuchado desde el comienzo de la investigación.

Clara terminó su trabajo alrededor de las nueve.

Subió a su habitación.

Nadie la vio después.

Nadie escuchó nada.

Pero la habitación apareció vacía al día siguiente.

Demasiado vacía.

Bajé al vestíbulo y me detuve frente a la escalera principal.

En ese momento el mayordomo apareció desde el corredor lateral.

—Detective.

—Señor Harrow.

—¿Encontró algo útil?

—Todavía no.

El mayordomo observó mi libreta en silencio.

—¿Piensa quedarse otra noche?

—Tal vez.

—El barón no tendrá inconveniente.

Asentí.

—Se lo agradecería.

Harrow inclinó la cabeza y continuó su camino por el pasillo.

Lo observé alejarse.

Hasta ese momento había hablado con todos los habitantes de la casa.

Todos.

Pero ahora las respuestas comenzaban a dibujar un patrón.

Clara desapareció durante la noche.

En una casa donde alguien caminaba por los pasillos cuando todos dormían.

Una casa con corredores ocultos.

Y una casa donde casi todas las llaves estaban en manos de una sola persona.

Volví a abrir la libreta.

El nombre de Edwin Harrow estaba escrito varias veces entre mis notas.

El mayordomo.

El hombre que conocía cada puerta de la mansión.

El hombre que controlaba las llaves.

El hombre que podía moverse por la casa sin levantar sospechas.

Cerré la libreta lentamente.

Todavía no tenía pruebas.

Pero por primera vez desde que había comenzado la investigación, la sospecha empezaba a concentrarse en una sola persona.