LOS CASOS DE OSVALD TRUMAN Capítulo 27 — La noche de Clara
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Capítulo 27 — La noche de Clara

Regresé a la mansión esa misma tarde.

El viaje de vuelta me dio tiempo para pensar en lo que Margaret O'Neil había dicho. Su historia coincidía demasiado bien con lo que yo mismo había escuchado durante la noche anterior.

Los mismos pasos.

Los mismos pasillos.

Y nadie allí cuando alguien intentaba ver quién caminaba.

El mayordomo abrió la puerta cuando llamé.

—Detective Truman.

—Buenas tardes.

Entré al vestíbulo.

—¿Se encuentra el ama de llaves?

—Sí.

—Me gustaría hablar con ella otra vez.

El mayordomo asintió y desapareció por el pasillo.

Minutos después la señora Whitaker entró en la sala donde yo esperaba.

—Detective.

—Señora Whitaker.

Nos sentamos frente a frente.

Saqué la libreta.

—Quisiera hablar sobre la última noche que Clara Whitmore estuvo en la casa.

La mujer permaneció en silencio unos segundos.

—No sabría decirle con exactitud qué noche fue.

—Intentemos reconstruirla.

La mujer cruzó las manos sobre el regazo.

—Clara terminó sus tareas después de la cena.

—¿A qué hora?

—Alrededor de las nueve.

—¿La vio después de eso?

—No.

—¿Dónde dormía?

—En las habitaciones del personal del segundo piso.

—¿Compartía habitación con alguien?

—No.

—¿Alguien habló con ella esa noche?

La mujer negó con la cabeza.

—No que yo sepa.

—¿Se revisó su habitación al día siguiente?

—Sí.

—¿Qué encontraron?

—Nada fuera de lo normal.

Anoté la respuesta.

—¿La cama estaba usada?

La mujer pensó unos segundos.

—No lo recuerdo.

—¿La puerta de la habitación estaba abierta o cerrada?

—Cerrada.

—¿Con llave?

—No.

Guardé la libreta un momento.

—Entonces, según usted, Clara terminó su trabajo, subió a su habitación y al día siguiente ya no estaba en la casa.

—Exactamente.

Me levanté y caminé hasta la ventana.

El jardín se extendía silencioso detrás del vidrio.

—¿Nadie escuchó nada durante la noche?

—No.

—¿Ningún ruido?

—No.

Me di vuelta.

—Señora Whitaker.

—Sí.

—¿En esta casa alguien camina por los pasillos durante la noche?

La mujer no respondió inmediatamente.

Su mirada se mantuvo fija en mí.

—Detective —dijo finalmente—, esta es una casa muy grande.

—Lo sé.

—Las casas grandes siempre hacen ruidos.

—No me refiero a la casa.

El silencio se prolongó unos segundos.

La mujer finalmente bajó la mirada.

—No sabría decirle.

Cerré la libreta.

La última noche de Clara Whitmore comenzaba a tomar forma.

Había terminado su trabajo.

Había subido a su habitación.

Y en algún momento durante la noche… algo había ocurrido.