Capítulo 21 — Ruidos en la noche
No dormí mucho esa noche.
La habitación era cómoda, pero la sensación que había tenido en el pasillo no desapareció. Cuando uno pasa suficiente tiempo investigando algo, aprende a reconocer cuándo una impresión es solo imaginación… y cuándo no.
La casa estaba demasiado silenciosa.
Aún así, debí quedarme dormido en algún momento.
Desperté de golpe.
No supe exactamente por qué.
La habitación estaba completamente oscura y durante unos segundos permanecí inmóvil tratando de entender qué me había despertado.
Entonces lo escuché.
Un ruido.
Suave.
Como un paso.
Venía del pasillo.
Me senté en la cama y esperé.
El sonido volvió a escucharse.
Un paso.
Luego otro.
Alguien estaba caminando en el corredor.
Me levanté sin hacer ruido y abrí la puerta lentamente.
El pasillo estaba iluminado apenas por una lámpara lejana. Las sombras alargadas de las paredes hacían que la casa pareciera aún más grande de lo que era durante el día.
No había nadie.
Salí al corredor.
Caminé despacio hasta la escalera.
El vestíbulo del primer piso estaba oscuro.
Pero el sonido volvió a escucharse.
Esta vez más claro.
No venía de arriba.
Venía de abajo.
Bajé un par de escalones y me detuve.
El ruido se repitió.
Un golpe leve.
Como si alguien hubiera cerrado algo con cuidado.
Bajé el resto de la escalera.
El vestíbulo estaba vacío.
Escuché nuevamente.
El sonido parecía venir del fondo del pasillo.
El mismo pasillo donde estaba la puerta del sótano.
Avancé lentamente.
Cada paso sobre el suelo de madera parecía demasiado fuerte en el silencio de la casa.
Llegué al corredor.
La lámpara del techo apenas iluminaba la puerta.
Me acerqué.
La cerradura estaba en su sitio.
El picaporte no se movía.
Pero algo me hizo detenerme.
Apoyé la mano sobre la madera.
Estaba fría.
Y, por alguna razón que no supe explicar en ese momento, tuve la impresión de que hacía muy poco alguien había estado allí.