Capítulo 18 — La mentira del mayordomo
Regresé a la casa por la puerta lateral.
El vestíbulo estaba vacío. El silencio parecía aún más marcado después de haber estado en el jardín. En una casa donde vivían varias personas, el silencio constante empezaba a parecer extraño.
El mayordomo apareció desde el corredor principal pocos segundos después de que entré.
—Detective.
—Señor Harrow.
Su postura era la misma de siempre: recta, tranquila, impecable.
—¿Ha terminado de revisar el terreno?
—Por ahora sí.
Caminamos unos pasos por el pasillo.
Saqué la libreta del bolsillo.
—Ayer me dijo algo que me gustaría confirmar.
—Por supuesto.
—Usted dijo que las empleadas domésticas a veces se marchan sin avisar.
—Así es.
—Y que Clara Whitmore simplemente dejó de presentarse al trabajo.
—Correcto.
Abrí la libreta.
—Ayer me dijo que casi nadie utiliza el sótano.
—Sí.
—Pero también dijo que a veces el personal baja allí cuando necesita algo.
El mayordomo no cambió la expresión.
—Eso es posible.
—¿Entonces el sótano sí se utiliza?
—De vez en cuando.
—¿Por quién?
—Por quien lo necesite.
Guardé la libreta un momento.
—Ayer dijo algo diferente.
Harrow permaneció en silencio unos segundos.
—Tal vez me expresé mal.
—Tal vez.
Caminamos lentamente por el pasillo.
Me detuve frente a una de las ventanas.
—Señor Harrow.
—Sí.
—En una casa como esta, cada persona sabe exactamente cuál es su trabajo.
—Así es.
—Y usted parece conocer perfectamente todo lo que ocurre aquí.
—Intento hacerlo.
Lo miré.
—Entonces es extraño que no recuerde cuándo se marchó Clara Whitmore.
El mayordomo sostuvo mi mirada con la misma calma de siempre.
—Hay muchos asuntos que atender en una casa de este tamaño, detective.
No respondí inmediatamente.
Volví a guardar la libreta.
—Puede ser.
El mayordomo inclinó ligeramente la cabeza.
—¿Necesita algo más?
Lo observé un momento.
—No por ahora.
Harrow se retiró por el pasillo.
Me quedé mirando cómo se alejaba.
No era una prueba.
Ni siquiera era algo importante.
Solo una pequeña diferencia entre dos respuestas.
Pero en una investigación, a veces basta una pequeña diferencia para saber que alguien no está diciendo toda la verdad.