Los asesinatos dominó (Los 4 episodios) CAPÍTULO 98
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CAPÍTULO 98

L o saben todo , pensó Renata tras colgar con su madre. Tenía tantas náuseas que creyó que iba a devolver todas las tortitas y el beicon que había comido. Taekwondo, golf, vela, las bicicletas plegables... Lo saben todo.

Entonces se impuso la voz de la razón. Si eso es cierto, ¿por qué no me han detenido ya?

Concluyó que eso solo podía significar que era sospechosa en uno o más de los casos de asesinato.

Probablemente la estaban vigilando para ver cuál sería su siguiente movimiento.

Se había registrado en el hotel con su nombre real y su tarjeta de débito; estaba segura de que el FBI podría averiguar fácilmente dónde se alojaba por los cargos.

Caminó de un lado a otro de la habitación del hotel, pensando, murmurando en voz alta, analizando sus opciones.

Finalmente decidió que aún debía concertar la reunión con Baltmann. Ya averiguaría después cómo quitarse de encima al FBI antes de la cita.

Renata esperó hasta las nueve de la mañana para enviar el mensaje, sobre todo porque intentaba decidir el mejor lugar para quedar con él, uno donde tuviera más posibilidades de llevar a cabo lo que planeaba.

Al final se decidió por el lugar junto al lago Erie donde ella y Matt solían ir por las noches, en Lawton Heights.

Localizó las coordenadas GPS exactas en el mapa del móvil y las adjuntó al mensaje:

Reúnete conmigo en la ubicación adjunta a las nueve en punto de esta noche con el dinero y lo que quieras que firme.

Lo repasó con cuidado y lo envió.

Pasaron unos cinco largos minutos hasta que llegó la respuesta:

Nos veremos donde yo diga. Mira el adjunto.

Renata abrió la ubicación en el mapa y amplió. Estaba en los Flats, una zona industrial en decadencia cerca del río Cuyahoga, llena de almacenes abandonados. Cuando cambió a la vista de satélite, vio que el punto de encuentro que quería Baltmann estaba entre un enorme almacén y unas vías de tren.

No pienso quedar contigo allí , respondió. Nos vemos donde yo digo o no hay trato. Tú decides. Sinceramente, preferiría cazarte y matarte, como a los demás.

Pasaron un par de minutos y llegó una respuesta:

De acuerdo. Mi representante, Grace, quedará contigo allí con el dinero y el documento.

Renata se quedó mirando el mensaje. Ni hablar , pensó, y escribió: No pienso reunirme con ningún «representante». Solo contigo.

La respuesta llegó de inmediato: ¿Por qué?

Renata no estaba preparada para eso. Pensó lo más rápido que pudo, pero no se le ocurrió ninguna buena razón para negarse a reunirse con un intermediario.

Antes de que pudiera contestar, llegó otro mensaje.

¿Crees que puedes matarme y quedarte también con el dinero? Eso no va a pasar. Te reunirás con Grace o no hay trato. Ven sola y desarmada.

Muy bien , pensó Renata. Secuestraré a Grace y la retendré como rehén hasta que des la cara, cobarde.

Justo cuando iba a responder, llegó otro mensaje.

Grace irá con un guardaespaldas.