CAPÍTULO 89
Chicago, Illinois
C uando su teléfono empezó a sonar, Savannah Sturgeon estaba en el baño de su apartamento, lavándose las manos y preparándose para cenar. Había comprado comida china para llevar al volver del trabajo y tenía ganas de disfrutar de una cena tranquila.
Cerró el grifo y aguzó el oído para asegurarse de que no eran imaginaciones suyas: el teléfono estaba sobre la mesa del comedor.
Al reconocer el tono de llamada especial que había configurado, corrió a la sala de estar a por el teléfono.
Era la alerta en tiempo real del Sistema Nacional de Informes Basados en Incidentes (NIbrS) del FBI: su cuenta estaba programada para enviarle un mensaje seguro cada vez que se denunciara cierto tipo de delito en cualquier lugar de Estados Unidos.
Los parámetros que había establecido eran sencillos: el incidente debía ser un asesinato, un homicidio involuntario o una muerte accidental, y el nombre de la víctima tenía que coincidir con alguno de los que había subido a la base de datos: una lista de los diez mil hombres más ricos de Estados Unidos.
Se había pasado la última semana elaborando ella misma la lista con sumo cuidado, ya que algunos de esos hombres mantenían perfiles extremadamente discretos.
Tardaba demasiado en llegar a las escenas del crimen donde Melissa Davis/Madison Brown/Emma Porter había actuado, y eso se debía a que tardaba demasiado en enterarse de los delitos.
Las búsquedas manuales varias veces al día no funcionaban.
Agarró el teléfono y abrió el mensaje de alerta. Decía:
18:31 DEPARTAMENTO DE POLICÍA DE THOMASVILLE, GA: ASESINATO, 2 VÍCTIMAS, VARONES. ANTHONY DANIEL CARLYLE IV, 72, OCUPACIÓN: PROPIETARIO DE PLANTACIÓN, TRAUMATISMO CRANEAL. TRAVIS RICHARD BEASLEY, 44, OCUPACIÓN: CHÓFER, HERIDA DE ARMA BLANCA EN CUELLO. UBICACIÓN: PLANTACIÓN SOMERSET, CARLYLE, GA.
Savannah abrió rápidamente otra hoja de cálculo, mucho más reducida, con nombres extraídos de la lista principal. Todos ellos estaban directamente relacionados con al menos uno de los otros seis hombres que habían muerto. Recorrió la lista con la mirada.
Anthony Carlyle figuraba en ella. Los nombres que compartía con otros eran los hermanos Baylor y Trevor Barclay.
Abrió la aplicación de mapas para localizar Carlyle, Georgia.
Demasiado pequeño para aparecer siquiera, por lo visto.
Thomasville lo encontró sin problemas.
El aeropuerto grande más cercano parecía ser el de Tallahassee.
Savannah fue corriendo a su dormitorio y empezó a preparar una maleta de mano mientras llamaba a uno de los asistentes administrativos de la oficina, que sabía que estaba trabajando hasta tarde.
—Escucha, Kris, necesito que llames a las aerolíneas y me busques la forma más rápida de llegar a Tallahassee. Es una emergencia. Clase turista, clase business, primera, lo que haga falta. Voy camino del aeropuerto; ya rellenaré el papeleo después.