Capítulo 82
C uando Craig gritó «joder» por primera vez, Gardner se quedó paralizada. Parecía que iba dirigido directamente a ella.
La segunda vez la hizo reaccionar.
Algo iba mal ahí fuera, así que respiró hondo y empujó con todas sus fuerzas.
Sonaron tres disparos en rápida sucesión.
Se retorció. Tiró con violencia. Con lágrimas en los ojos.
Casi. Otra bocanada de aire, un último empujón y consiguió sacar las caderas.
Cayó dando tumbos sobre el asiento del conductor, enredada entre brazos, piernas y tela desgarrada.
Quedó boca arriba, con los pies arañando el asiento, hecha un desastre.
Conduce. Limítate a conducir.
Respiró varias veces, se incorporó como pudo, se acomodó hasta quedar derecha en el asiento y alargó la mano hacia la llave.
A su espalda, las puertas traseras se abrieron de golpe con estrépito.
Giró la llave. El motor cobró vida con un rugido.
Oyó un disparo y agachó la cabeza. Las paredes metálicas amortiguaron el sonido, comprimiéndolo hasta convertirlo en un golpe que le sacudió los tímpanos.