Capítulo 51
S e encendió una luz en el salpicadero de Gardner para advertirla de la presencia de hielo en la calzada, así que redujo la velocidad.
A su alrededor, las pulcras casas residenciales lucían luces y adornos. Un Papá Noel hinchable se balanceaba en un jardín delantero. Una casa al otro lado de la calle estaba completamente sepultada bajo un manto de luces blancas parpadeantes.
Desde luego, a Barry le habían ido bien las cosas después del divorcio. Buen vecindario, buenos colegios, parques cerca.
Puede que allí fueran más felices desde el principio.
Puede que estuvieran mejor.
Aferró el volante y apartó aquel pensamiento. No ayudaba a nadie. Hoy no.
A solo unos segundos de tus hijas, Emma.
Entornó los ojos para mirar a través del parabrisas.
Movimiento. Más adelante. En la calzada.
Una silueta, pequeña desde aquella distancia, pero completamente inmóvil. Al acercarse, vio que la figura estaba de pie junto a una furgoneta aparcada, más o menos de cara a la casa de Barry.