Los Asesinatos de la Granja (Los Crímenes de Yorkshire 8) Capítulo 13
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Capítulo 13

M ientras reflexionaba sobre Timothy Drake, Gardner no pudo evitar acordarse de Tanya Reid.

Una podcaster y otra víctima del desastre del norte del año anterior.

Otra persona que se había atrevido a buscar la verdad.

Ella también estaba en la pared y tenía una conexión directa con Fairweather.

Porque, del mismo modo que Drake había estado investigando COLSIS Ltd, Tanya había estado investigando Aegis Dynamics.

Descubriendo archivos y pruebas capaces de destruir a aquellos cabrones que acechaban desde las sombras.

¿Y sabes lo que me dijo Tanya una vez, Paul?

—Debo de tener tendencias suicidas. Pero es mi forma de ser, ya ves. No puedo evitarlo.

¿Te suena?

Creo que sí. A los dos.

Un mes después de decirle aquello a Gardner, Tanya estaba muerta.

Reducida a cenizas en el incendio de una casa.

Gardner guardó el borrador del correo para Paul.

Cogió una fotografía de Timothy Drake y la clavó junto a la de Tanya Reid.

Pensó en todas aquellas verdades que él había sacado a la luz y que habían acabado costándole la vida.

¿Crecería su hija pensando que todo había sido en vano o se sentiría orgullosa del hombre que era su padre?

Esperaba que fuera lo segundo, pero últimamente la línea que separaba al héroe del necio se le antojaba mucho más difusa.

Antes de acostarse, volvió a mirar las fotografías de sus dos compañeros muertos.

¿Por qué habían muerto?

Desde luego, no porque alguien los considerara traidores.

Ninguno de los dos había intentado sacar a la luz una gran verdad sobre alguna organización nacionalista.

El padre de Rice había estado relacionado con algunos de los turbios individuos de su consejo de administración, pero el propio INSPECTOR no tenía nada que ver con aquello.

¿Y Lucy?

Bueno, a Lucy le habían disparado por la espalda mientras huía de su asesino.

Entonces, ¿qué eran?

¿Simples daños colaterales?

¿En aquella pomposa lucha por el bien común?

De camino a la cama, recordó la voz de Lucy en la oscuridad.

—Te quiero.

Gardner no había sido capaz de decírselo también aquella noche.

Ahora mismo, aquello le parecía la mayor de todas las traiciones.