Logan (Agencia Pipen 5) Capítulo 29 #3
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Capítulo 29 #3

La hoja cayó al agua. Logan se impulsó sobre la cubierta y embistió a Reddick, y ambos chocaron contra la cabina.

Reddick peleaba con la desesperación de un hombre que comprendía que estaba a punto de perder todo.

Golpeó la herida del hombro de Logan y después su garganta.

Logan respondió en las costillas de forma repetida hasta que el bastardo perdió pie.

Nadia continuaba al timón, intentando mantener la lancha estable con las manos unidas.

—¡Lógan!

Él vio la ola demasiado tarde. La embarcación se elevó y cayó con violencia. Reddick perdió el apoyo. Intentó sujetarse de Nadia. Ella retrocedió. Logan se interpuso y recibió el tirón. Reddick golpeó la baranda, quedó suspendido sobre ella y buscó algo a lo que aferrarse.

Sus dedos se volvieron garra en la manga de Logan.

La tela comenzó a rasgarse. Durante un instante, Logan pudo sujetarlo.

Después miró a Nadia. La lancha se dirigía sin control hacia una formación de rocas.

Soltó a Reddick sin dudar, que cayó al agua.

El sonido escalofriante indicó que golpeó contra el casco antes de desaparecer bajo la superficie.

Logan se lanzó hacia el timón. Apartó a Nadia y giró con todas sus fuerzas. La lancha pasó junto a las rocas. El costado golpeó una de ellas y el impacto los arrojó sobre la cubierta. El motor protestó y después comenzó a perder potencia.

Logan levantó la cabeza.

—Nadia—Ella estaba tendida a pocos pasos. Se arrastró hasta ella—. Mírame, ptichka , por favor.

Nadia abrió los ojos.

—Estoy bien.

—¿Dónde te duele?

—Todo. Pero estar viva… Venir por mí…

Él la abrazó con tanta fuerza que Nadia dejó escapar un sonido y él aflojó inmediatamente.

—Lo siento.

—No soltar.

Logan hundió el rostro en su cabello.

—No.

Una luz atravesó el cielo y el sonido del helicóptero creció sobre el agua. Darius apareció desde el este y descendió hasta situarse sobre ellos. Piotr se encontraba junto a la puerta abierta, asegurado por un arnés.

—Nunca estuve tan contento de ver esa cara —murmuró Logan.

Darius habló por el comunicador:

—La Guardia Costera está a ocho minutos. ¿Pueden regresar?

Logan miró el panel. La alarma de combustible estaba encendida. Un olor fuerte comenzaba a extenderse alrededor de la embarcación.

—Negativo. Tenemos una fuga y el motor está fallando.

—Prepararemos extracción.

—Primero Nadia.

Piotr bajó el torno. El arnés descendió sobre la cubierta y Logan lo colocó alrededor de ella. Nadia se aferró a su camisa.

—Venir conmigo.

—Subes primero. Voy detrás.

Nadia permitió que ajustara el arnés y Piotr comenzó a elevarla.

Logan mantuvo una mano alrededor de su tobillo hasta que ya no pudo alcanzarla.

Después aseguró al guardia inconsciente con una cuerda y esperó el segundo arnés.

La lancha crujió debajo. El combustible formaba una mancha oscura sobre el agua.

Darius mantuvo el helicóptero estable mientras Piotr elevaba a Logan.

El viento de las hélices agitaba el mar y arrancaba espuma alrededor de la embarcación.

Con un suspiro de alivio dio el paso para ingresar al vehículo.

Nadia estaba sentada y ya envuelta en una manta térmica.

En cuanto él cruzó la puerta, se lanzó hacia él.

Logan cayó de rodillas y la recibió. Piotr cerró la puerta.

—El guardia —dijo.

—La Guardia Costera lo recogerá —respondió Darius—. Está asegurado y la embarcación no arderá en los próximos minutos. Probablemente.

El helicóptero ascendió. A través de la ventanilla, varias luces se aproximaban a la lancha. Otras recorrían el punto donde Reddick había caído.

—No salió —dijo Nadia.

Logan la cubrió mejor con la manta.

—Los buzos lo buscarán.

—¿Estar vivo?

Él recordó el golpe contra el casco y la forma en que el cuerpo había desaparecido.

—No lo creo.

Nadia comenzó a temblar. La adrenalina. Logan la sentó entre sus piernas y la rodeó con ambos brazos. Estaba empapado y no podía ofrecerle calor, pero ella se apretó contra él. Una marca roja rodeaba sus muñecas. Tenía el labio roto. Logan tocó el hematoma que empezaba a formarse en su mejilla.

Cada huella era un recordatorio de lo que pudo ser. Logan se estremeció.

—Te golpeó.

—Tú también estár herido.

Los ojos verdes se llenaron de lágrimas. Ella hizo un hipo y musitó:

—Pensé que no llegarías.

Logan apoyó la frente contra la suya.

—Siempre voy a ir por ti, ptichka .

Darius habló desde la cabina:

—La mansión está asegurada. Matt, Nathan e Ivan están bien.

Nadia cerró los ojos. Había terminado. La pesadilla había finalizado.

El helicóptero giró hacia Providence. Abajo, las luces de la Guardia Costera avanzaban.

La finca había quedado en manos del FBI.

Sus archivos, guardias y habitaciones contarían la historia que Reddick había conseguido ocultar durante años.

Logan no apartó los brazos de Nadia. Ella apoyó la cabeza debajo de su mandíbula y cerró una mano sobre su chaleco. El ruido de las hélices volvía imposible una conversación.

Era lo mejor. Lo que Logan debía decirle no podía quedar perdido entre motores, sangre y miedo. No podía ser otra promesa pronunciada durante una emergencia.

La besó en la frente y la sostuvo durante todo el viaje. Nadia estaba viva. Estaba entre sus brazos.