Logan (Agencia Pipen 5) Capítulo 27 #2
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Capítulo 27 #2

—Armas abajo.

Logan se detuvo. La mujer temblaba. Por la ropa y la identificación prendida cerca del hombro, pertenecía al personal de catering.

—Déjala —dijo Logan.

—Abre la puerta.

—La verja está cerrada.

—Haz que la abran.

—No vas a salir de aquí.

Marek presionó la hoja. Una línea de sangre apareció en el cuello de la mujer.

—Entonces morirá.

Logan dejó su arma sobre el suelo. Ivan hizo lo mismo. Marek sonrió.

—Así está mejor.

Elijah habló por el comunicador:

—Logan, tengo control de las luces.

Él no respondió. No era necesario. La galería quedó a oscuras y hubo gritos y tumulto.

Logan avanzó, su infrarrojos activo. Llegó a Marek con rapidez, pero dio un salto atrás cuando el criminal lanzó una cuchillada hacia él, sin visión clara, pero con reflejos vivos.

Logan bloqueó su brazo y le golpeó el codo.

El cuchillo cayó. La rehén logró apartarse.

Marek atacó otra vez, a ciegas, mas rápido.

Sabía pelear, pero había perdido sangre.

Logan recibió un golpe en la mandíbula y respondió con dos en las costillas.

Marek intentó alcanzar el arma del suelo.

Ivan la apartó de una patada. Logan lo sujetó por la chaqueta y lo lanzó contra uno de los paneles de exposición.

El cristal se quebró bajo su cuerpo. Marek cayó entre los fragmentos.

Logan le puso una rodilla sobre el pecho.

—¿Dónde están las demás?

El traficante escupió sangre.

—Ya fueron vendidas.

Logan lo golpeó.

—¿Dónde?

—Nunca las encontrarás a todas.

Volvió a levantar el puño.

—Logan —dijo Ivan.

Su voz lo alcanzó en mitad de la furia.

—Lo necesitamos vivo.

Soltó el cuello de Marek y le torció ambos brazos a la espalda. Ivan colocó las esposas.

—Una fuente de información —recordó.

—No dije que deba llegar cómodo al interrogatorio.

Las luces volvieron a encenderse. Los compradores permanecían tendidos en el suelo. Algunos intentaban ocultar el rostro. Otros miraban hacia las cámaras, quizá comprendiendo por primera vez que sus nombres no podrían comprar todas las imágenes. Sirenas sonaron a lo lejos.

—La policía está entrando —informó Scott—. Y el FBI está justo detrás.

—Galería controlada —respondió Ivan—. Marek Varga vivo. Compradores retenidos. Todo grabado.

—Encontramos otra salida —dijo Darius por el comunicador—. La furgoneta intentó alcanzar el río. Dos guardias y tres mujeres. Vehículo detenido.

—¿Las mujeres?

—Vivas.

—Tenemos una decena de víctimas —contó Louie.

—Son todas las que aparecían en los archivos recientes —dijo Nadia.

Logan respiró por primera vez desde que había comenzado el asalto.

—¿Elena?

La respuesta llegó con la voz de Sergei.

—Conmigo.

===

El jardín de Alder House se llenó de luces azules. Agentes federales y personal médico ocuparon la propiedad. Los compradores salieron esposados o cubriéndose el rostro. Algunos ya exigían abogados. Otros ofrecían nombres, dinero y contactos antes de subir a los vehículos.

Las mujeres fueron trasladadas una por una.

Traumatizadas, algunas en silencio, otras llorando a mares, otras idas, en absoluto shock.

Logan permaneció junto a la entrada hasta ver salir a Sergei.

El búlgaro llevaba a Elena en brazos. Ella parecía capaz de caminar, pero se aferraba a él y Sergei no mostraba ninguna intención de soltarla.

La muchacha moldava avanzaba a su lado, envuelta en una manta y tomada de la mano de una agente.

Piotr se acercó. Al ver a Elena, se detuvo. Toda su fuerza pareció abandonarlo.

—Hola, gigantón—dijo ella.

Piotr se pasó una mano por el rostro.

—Has causado muchos problemas.

Elena comenzó a llorar. El polaco la abrazó junto con Sergei, envolviendo a ambos con sus brazos enormes. Ivan llegó unos segundos después. No los tocó. Permaneció cerca, con la expresión controlada y los ojos húmedos.

—Nadia te espera —dijo Logan, sonriente—. Ha estado muy preocupada por ti.

Elena levantó la cabeza.

—Nadia. Oh, gracias a la virgen, está viva.

—Sí.

—Sorina… —su voz se quebró.

—Sorina también está viva. Está protegida.

Elena comenzó a llorar con más fuerza. Logan sacó el teléfono y abrió la comunicación segura. El rostro de Nadia apareció en la pantalla. Durante un instante, las dos mujeres se limitaron a mirarse.

—Elena —susurró Nadia.

—Lo logramos —dijo.

La conversación en búlgaro dejó a todos afuera, salvo a Sergei.

—Todas.

—Pensé que… Que te habían matado o estarías siendo…

—Me rescataron a tiempo.

Elena sonrió entre lágrimas.

—Sabía que eras la más testaruda.

—Tu tío es formidable.

Sergei cerró los ojos y Elena rio y lloró al mismo tiempo.

—Sorina espera hablar contigo cuando los médicos lo permitan.

—Quiero verla.

—Pronto.

Un paramédico se acercó a Sergei.

—Necesitamos examinarla.

El búlgaro no pareció comprender. Logan repitió la frase.

—No voy a dejarla.

—Puedes acompañarla.

Solo entonces permitió que la colocaran sobre la camilla. Antes de que se alejaran, Elena miró otra vez el teléfono.

—Gracias, Nadia.

—Descansa.

La conexión permaneció abierta cuando Sergei comenzó a caminar junto a la camilla. Logan observó el rostro de Nadia.

—¿Estás herido? —preguntó ella.

—No.

—Tienes sangre.

—No es mía.

La mentira apenas duró un segundo. Tenía un corte bajo la mandíbula y varios fragmentos de cristal incrustados en una manga. Nadia entrecerró los ojos.

—Lógan…

Esa voz. Esa voz, esa cara, esa mujer. No podía esperar a volver a ella.

—Nada importante.

—Vuelve.

La misma petición que le había hecho antes de partir. La distancia que había sentido en la agencia desapareció de su voz. Logan quiso tocarla. La pantalla fue una barrera absurda.

—Voy.

El teléfono de Nathan vibró. El agente miró el mensaje y se acercó.

—Louie encontró algo en la memoria del sistema antes de que intentaran borrarla.

—¿Qué?

—Una demanda de entrega que no forma parte del remate.

Logan ya conocía la respuesta.

—Reddick.

Nathan asintió.

—La compra sigue activa. Marek estaba siendo presionado para encontrarte. O un reemplazo.

Logan parpadeó y un frio le corrió por la columna.

—¡Kali! —gritó Nadia.

La alegría por Elena desapareció de su rostro.

—Está a salvo—le recordó..

Logan sostuvo el teléfono con más fuerza. Habían rescatado a todas estas mujeres y detenido a buena parte de los hombres reunidos para comprarlas. Pero el hijo de puta que había elegido a Nadia continuaba libre.

—Y tenemos una forma de acercarnos a él —dijo Scott.

Al otro lado de la pantalla, Nadia comprendió antes de que lo hiciera Logan.

—Si Marek confirma que me tiene…

—Podemos coordinar una falsa entrega…

—Entonces confirmaremos.

—No.

La respuesta de Logan salió de inmediato y fue cortante, casi un grito. Se arrepintió de inmediato porque los ojos verdes que adoraba se endurecieron en su dispositivo.

—Hablar luego.

La comunicación terminó. Logan contempló la pantalla negra. Nathan hizo un sonido.

—Logan… Sabes que es la mejor opción.

—¿Pondrías a Cassandra como carnada? —dijo con ferocidad.

—No necesita estar en el sitio. Hay que actuar pronto. La noticia se puede filtrar.

Logan le dirigió una mirada hostil. Nathan levantó las manos. Detrás de ellos, los agentes introducían a Marek Varga en un vehículo blindado. Elena estaba a salvo. Las otras mujeres también.

Una operación había terminado, pero quedaba un último golpe, y Logan lo temía. Por primera vez en su vida como operativo, el miedo lo tenía de rehén.