Logan (Agencia Pipen 5) Capítulo 25 #2
83%

Capítulo 25 #2

Un disparo resonó. El atacante quedó inmóvil. Después, cayó. Logan apareció en el extremo del corredor. Nadia soltó el aire que llevaba demasiado tiempo conteniendo, su corazón bombeando a mil. Nathan e Ivan avanzaron detrás de él. Sergei cruzó entre ambos, directo hacia la habitación.

—Cuarto de suministros —indicó Louie por el comunicador—. Sorina y una enfermera bajaron por el conducto hacia el lavadero.

Logan se volvió.

—Ivan, conmigo. Nathan, asegura la planta. Sergei, no entres hasta que Nadia le diga que eres tú.

Por una vez, el búlgaro no discutió. Logan llegó al lavadero y abrió la rejilla inferior. Una mano apareció en la oscuridad.

Era la enfermera. Ivan la ayudó a salir. Después se inclinó y extendió ambos brazos dentro del conducto. Sorina emergió envuelta en una manta, temblando y con el tubo del suero arrancado. Había sangre en el vendaje de su hombro.

Al ver a los hombres, comenzó a luchar.

—Nadia —gritó—. ¡Nadia!

Logan se quitó el auricular externo y lo acercó a ella.

—Háblale.

Nadia apenas pudo dominar su voz.

—Soy yo. Estás segura.

Sorina miró el pequeño dispositivo que Logan sostenía.

—Hombres.

—Son Logan e Ivan. Los que te encontraron.

—¿Sergei?

El búlgaro permanecía al otro lado de la puerta.

—También está.

Sorina cerró los ojos.

—Quiero Sergei.

Nadia tradujo. Era rarísimo pero, tal vez en la cabeza de Sorina, Sergei era igual a Elena, y Elena era como ella.

El búlgaro entró despacio y se acercó con suavidad, su rostro con una amabilidad que no le había visto. Observar a través de las cámaras de pecho de los hombres era como ver una zona de guerra.

Nadia suspiró muy largo cuando vio que Sorina extendió una mano.

El hombre fue hasta ella y la tomó. No hizo más hasta que Sorina se apoyó en él y casi se derrumbó.

Entonces acomodó la manta alrededor de su cuerpo, con extrema cautela.

Cuando ella se quebró, su rostro se hundió en el pecho del búlgaro.

Sergei la elevó con cuidado y con ella caminó hacia la salida. Como en una película, Nadia miró a los demás seguirlo. Logan apareció en escena, de espaldas, también en retirada.

—Esto es un desastre. Louie, ¿está la policía enterada?

Era Scott en la línea.

—En camino, policía y bomberos.

—Esto va a ser un puto caos —gruñó alguien.

Nadia estaba en su silla, cabeza atrás, ojos cerrados. Dios, ¿cuándo iba a terminar esta pesadilla?

===

Dos atacantes murieron dentro de la propiedad. Uno fue detenido cuando intentaba huir hacia el bosque. Darius localizó la camioneta de apoyo desde el aire y guio a la policía hasta ella. Otro hombre se rindió después de que Nathan rodeara el vehículo.

Mason y Rivera sobrevivieron. La doctora tenía una conmoción y alguna costilla lesionada.

Sorina se había abierto parte de la herida al atravesar el conducto, pero la médica aseguró que se recuperaría.

Nadia no se movió de la sala de la agencia hasta que vio a Sorina instalada en el helicóptero. Sergei subió con ella.

Logan permaneció abajo, hablando con Nathan. Tenía sangre en una manga, aunque no parecía suya. La imagen desapareció cuando la aeronave se elevó. La voz de Elijah, que había llegado con el equipo de tierra, se escuchó entonces.

—Tengo los teléfonos. En uno encontré las instrucciones de estos hijos de perra —dijo.

—Léelas —ordenó Scott.

—Esperen. Nadia, si estás en línea, es mejor que…

—Querer saber —interrumpió ella con firmeza.

Era su vida. La de Sorina. No la dejarían afuera.

— Eliminar a la rumana. Hacer hablar a sus guardias. Tenemos que saber quiénes son esos malditos que están metiéndose en nuestro negocio.

—¿Remitente? —preguntó Scott.

—Jefe, simplemente, así está agendado. Pero hay otro mensaje anterior. Alder se mantiene, pero se adelanta. 9 pm. Organiza a los hombres.

Scott miró la hora.

—Esa es la subasta.

—Eso da poco tiempo para prepararse—dijo Elijah.

Scott tomó el teléfono.

—Que todos vuelvan a la agencia. La operación se adelanta.

Logan regresó cuarenta minutos después. Entró en la sala todavía con el chaleco, el rostro endurecido y sangre seca sobre los nudillos. Sus ojos encontraron a Nadia. Se dirigió hacia ella sin saludar a nadie.

—Nos vamos.

—Van a subastar…

—Tú y yo nos vamos —interrumpió él.

Nadia arrugó su ceño. Logan sonaba cortante, al borde. No lo había visto así, excepto… Al comienzo, cuando lo conoció.

—¿Adónde querer ir? Justo ahora…

—A una propiedad segura.

—Estar en una.

—Encontraron la otra.

—Porque alguien filtró el traslado de Sorina desde la clínica —intervino Louie con calma, casi de puntillas. Otra muestra de que este Logan lo intimidaba incluso a él—. Usaron la identificación de un empleado contratado. No tiene relación con esta agencia.

Logan apoyó ambas manos sobre la mesa.

—Nadia, esos hombres llegaron con instrucciones de matar a Sorina. Reddick sabe que tú sigues viva. No voy a dejarte aquí mientras preparamos un operativo que puede provocar que toda la red intente escapar.

—Puedo seguir ayudando —dijo casi con desesperación.

—No.

La palabra fue definitiva. Nadia sintió que algo se endurecía dentro de ella. ¿Qué creía Logan? ¿Que era un perro que movía la cola cuando él decía?

—No decidir por mí.

—Esto no es una discusión sobre salir sola a comprar comida.

—No. Ser mi vida.

—Precisamente. No puedo permitir el menor riesgo, no…

—Yo decidir.

Logan se inclinó hacia ella, esta vez con más emoción en su faz.

—No cuando existe una amenaza activa que tú no puedes detener. Nadia, por favor…

Louie y Scott habían dejado de hablar. Nadia podía sentir la atención de los otros, aunque fingieran continuar trabajando.

—Ven conmigo.

—No.

Los ojos de Logan se volvieron fríos.

—No voy a perderte porque quieres demostrar que eres valiente.

La frase la hirió.

—No necesitar demostrar…

—Entonces deja que haga mi trabajo.

—¿Protegerme es trabajo otra vez?

Él cerró los ojos durante un segundo.

—Sabes que no quise decir eso.

—Soy misión. Tú darme órdenes. No ser como quiero que…

—Nadia, por lo que más quieras. Esos hombres intentaron ejecutar a una mujer enferma. Hay una red muy peligrosa pisándote los talones.

—Necesitar a mi. Lograr que Sorina calmar.

—Desde detrás de una pantalla.

—Sí. Ayudar desde lugar seguro. Querer eso con Elena.

—Alder House será diferente. Es más grande, más peligroso.

—No ir.

¿Por qué no entendía él? Para ella esto era catártico. Recuperar control y golpear a los que la habían hecho vivir un infierno. A los que tenían a las demás.

—Pides estar en el centro de una operación de extremo riesgo.

Nadia se puso de pie.

—¿Querer encerrarme hasta que todo terminar?

—Quiero saber dónde estás cada segundo.

—Eso es poseer, no querer.

El silencio fue inmediato. Logan retrocedió como si ella lo hubiera golpeado. Nadia se arrepintió antes de terminar de respirar.

—No quise…

—Yo no soy Reddick o Varga, Nadia —murmuró él, dolido, intentando mantener la compostura.

Nadia agitó sus manos para intentar arreglar lo que acababa de romper. Dios, ella confiaba en él, lo quería con locura, no creía que fuera un controlador. Tenía miedo por ella.

—No decir eso.  Lógan…

—Solo que quiero lo mismo.

—No proteger libertad quitándola.

La furia de Logan desapareció. Lo que quedó fue peor. Miedo.

—No entiendes… No puedes sentir lo que yo… Esta vez fue Sorina… Y si…

—Nada pasarme. Tú y tu gente proteger a mí.

El se mesó la cabeza con agitación, perturbado. Nadia miró la sangre de sus nudillos.

—Eres demasiado importante para que corra el riesgo.

Nadia esperó algo más.

—Importante —repitió.

—Nadia.

—Quedarme en agencia. Con Louie. No salir. No interferir. Ayudar.

—¿Por qué eres tan porfiada, joder? No acepto…

—No necesitar que aceptes.

Se alejó hacia la sala contigua y cerró la puerta tras de sí. No la llevarían de acá. Aquí podía estar enterada de si su familia estaba bien, si encontraban a Elena, si Sorina sufría una crisis. Si a Logan le pasaba algo en el operativo.

—Logan, estás siendo terco. Sabes que la agencia está protegida —dijo Scott—. Bianca vendrá. Matt permanecerá aquí hasta la salida del equipo y después tendremos seis hombres en el edificio. Nadia será más útil con Louie que encerrada en una propiedad que quizá también esté comprometida.

—No puedo concentrarme si no sé que está fuera de peligro.

—Nunca estará completamente fuera de peligro. Ninguno de nosotros lo está.

Logan miró hacia la puerta de la sala donde Nadia había desaparecido.

—Entonces debo mantenerla cerca. Es porfiada, no entiende…

—No puedes mantenerla cerca aplastando todo lo que hizo para volver a ser independiente.

—Si algo le ocurre…

—Eso es miedo, no estrategia. Aprende a distinguirlos.

Logan bajó la cabeza. Cuando volvió a levantarla, chocó con la mirada de los otros dos. No pensó verse en una situación así. Tal parecía que estaba fuera de eje. Suspiró y meneó la cabeza.

—¿Cómo se puede funcionar así? ¿Con esta inquietud constante de que lo que más aprecias puede…?

—Confiando y un paso a la vez. Las mujeres que amamos no son operativos. Y son intensas, ¿cómo nos resistirían, de otro modo? Vas a aprender. Ahora, focaliza. Louie, el plano de Alder House.

—El evento comienza a las nueve. Tenemos siete horas y treinta y ocho minutos para sacar a esas mujeres antes de que las distribuyan otra vez.

A medida que Louie mostró los puntos de seguridad y Darius, Elijah y Nathan llegaron, Logan logró concentrarse, aunque en el fondo de su mente, la inseguridad persistía.

Ivan y Sergei llegaron un rato más tarde, seguidos de un Piotr que parecía más peligroso que nunca. Era tiempo de rescatar a un conjunto de mujeres antes de que sufrieran un destino terrible. Vería luego cómo componer lo que había roto con Nadia.